b. El Pericles de la Unión Europea: crónica del discurso de Daniel Calleja en el Hotel Ritz
26º BOLETÍNINFORMATIVO «EUROPA SE MUEVE» 21/12.
TIEMPO DE RESISTENCIA: EUROPA DISPUTA SU AUTONOMÍA
EL PERICLES DE LA UNIÓN EUROPEA: CRÓNICA DEL DISCURSO DE DANIEL CALLEJA EN EL HOTEL RITZ
Madrid, 21 de diciembre de 2025
Samuel Rojo, Colaborador del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo.
El Hotel Ritz acogió hace una semana un evento en el que Daniel Calleja y Crespo, nuevo director de la Representación de la Comisión Europea en España expuso las prioridades de dicha institución y defendió la urgencia de conseguir una autonomía estratégica sólida. El acto destacó por su defensa acérrima de los principios y valores europeos, ofreciendo un contrapunto a los discursos euroescépticos que abundan en la opinión publicada y detallando la hoja de ruta necesaria en un contexto geopolítico tan complejo como el actual.
El miércoles 10 de diciembre a las 9:00 horas tuvo lugar un desayuno informativo en el Hotel Ritz de Madrid, organizado por Nueva Economía Fórum, cuyo invitado principal fue Daniel Calleja y Crespo, nuevo director de la Representación de la Comisión Europea en nuestro país. Organizado por Nueva Economía Fórum bajo la dirección de José Luis Rodríguez, asistieron al acto el Presidente del CFEME Francisco Aldecoa, junto con los colaboradores Guillermo Hergueta y Samuel Rojo. La intervención de Calleja tuvo una duración aproximada de una hora, en la que este expuso magistralmente las prioridades de la Comisión a la hora de redefinir la posición global de la Unión Europea en los próximos años. El eje central de su discurso fue la apuesta por la autonomía estratégica para cortar dependencias críticas en seguridad, energía e industria frente a potencias como Estados Unidos, Rusia o China.
Abrió el acto Miguel Arias Cañete, comisario europeo de Acción por el clima y Energía entre 2014 y 2019. Este elogió efusivamente a Daniel, destacando su vocación europeísta y su carrera como jurista, que calificó como brillante. También señaló que es una persona muy querida en Bruselas que ha trabajado incansablemente y se ha ganado a pulso sus ascensos. Se refirió a Daniel como un gran conocedor del funcionamiento de las instituciones europeas por tratarse de uno de los españoles que más tiempo ha permanecido ininterrumpidamente en la Comisión.
Una vez cerrado el discurso introductorio, Daniel Calleja subió al escenario, dirigió unas palabras de agradecimiento a Cañete y a Rodríguez y comenzó a perorar. En primer lugar, resumió todo lo que ha aportado la Unión Europea a España e, inversamente, todo lo que España ha brindado a la Unión Europea. Por un lado, gracias a la Unión Europea, las empresas españolas han ampliado sus oportunidades de negocio a escala mundial, los investigadores españoles se han beneficiado del programa Horizonte Europa y los fondos de cohesión han contribuido sobremanera al desarrollo de las regiones españolas. Por otro lado, España ha desempeñado un papel protagonista en políticas como la institución de la ciudadanía europea, las políticas de igualdad e inclusión, la agenda de digitalización, la transición ecológica, etc.
En segundo lugar, Calleja recordó que vivimos en un orden internacional inestable y multipolar en el que las normas están más cuestionadas que nunca. En este contexto, la Unión Europea debe replantearse qué posición desea ocupar en el mundo y apostar por un nuevo modelo antes de 2030. El orador apuntó que la clave es la autonomía estratégica, cortando dependencias en los ámbitos de la seguridad (Estados Unidos), la energía (Rusia) y la industria (China).
Calleja prosiguió señalando que las grandes prioridades de la Comisión Europea son seis.
Primero, la mejora de la competitividad, en la que la guía fundamental es el informe Draghi de septiembre de 2024. Urge cerrar la brecha tecnológica con China y Estados Unidos, promover la innovación y reducir las dependencias. Asimismo, hay que mejorar la calidad de la reglamentación europea, con menos directivas y más reglamentos, y agilizar la toma de decisiones. Calleja añadió que el ámbito digital es un área clave para la competitividad, por lo que la Unión Europea debe insistir en el desarrollo de modelos avanzados de Inteligencia Artificial y aprovechar el potencial de nuestro mercado interior de 450 millones de personas para dar impulso a las nuevas tecnologías. Además, reivindicó la necesidad de complementar la financiación pública con la privada, desarrollando los mercados de capitales europeos. Llamó también a compatibilizar el crecimiento económico con la economía circular y la descarbonización.
Segundo, la autonomía estratégica y la política industrial, que están íntimamente ligadas a la competitividad. En este aspecto, la Comisión propone una nueva estrategia de seguridad económica y un plan de acción europeo para el acceso a las materias primas fundamentales y las tierras raras.
El tercer gran desafío no es otro que la defensa, con objeto de garantizar nuestra seguridad colectiva. El apoyo de la Unión Europea a Ucrania ha sido inquebrantable, con la adopción de 19 paquetes de sanciones contra Rusia hasta la fecha. La Comisión ha propuesto 800.000 millones de euros para dar continuidad a los esfuerzos de defensa ucranianos. Calleja recalcó que no solo se trata de invertir más, sino también de invertir mejor, con especial atención a la estandarización e interoperabilidad del armamento.
En cuarto lugar, la preservación del modelo social europeo debe ser compatible con todo lo anterior. La cohesión social, territorial y económica son prioridades ineludibles para la Comisión. En este punto, el representante de la Comisión hizo una mención especial a la importancia del sector primario para nuestro modo de vida.
El quinto desafío es el de la Europa global. Nuestro modelo de apertura comercial, aunque nos hace más vulnerables al actual contexto de volatilidad e incertidumbre, contribuye a expandir nuestros horizontes. Muestra de ello son los acuerdos que están sobre la mesa, desde Mercosur a Malasia, pasando por la India.
Un último reto, el más importante para el orador, es la defensa incondicional de los valores europeos. Es capital preservar nuestra democracia —entendida como una garantía de paz, seguridad y progreso— frente a la desinformación y las injerencias internas y externas. La libertad, el Estado de derecho, la solidaridad, la dignidad y el respeto de los derechos humanos están en nuestro ADN.
Calleja concluyó su intervención con la siguiente cita de Úrsula von der Leyen: “Los fundamentos de la economía mundial están cambiando. Los que se queden parados, se quedarán atrás. Los que no sean competitivos, serán dependientes. La carrera está en marcha y yo quiero que Europa cambie de velocidad”.
Acto seguido, comenzó el turno de preguntas, moderado por José Luis Rodríguez. En él se preguntó por la relación transatlántica al ponente, quien consideró que es sumamente importante preservar los vínculos con Estados Unidos. También se le interrogó sobre sus prioridades en relación con el Gobierno, las Comunidades Autónomas y la sociedad civil, ante lo que Calleja destacó la necesidad de mejorar el diálogo y tender puentes con los diferentes actores. Siguieron preguntas sobre el peso político de España en Europa, en la que Calleja subrayó el liderazgo español y su defensa de los intereses europeos; las prioridades del marco financiero plurianual; o el acuerdo sobre Gibraltar.
A la salida del hotel Ritz, Francisco Aldecoa, Guillermo Hergueta y Samuel Rojo coincidieron en que fue una intervención impecable. No se trató de un mero diagnóstico técnico de la política europea, sino de un manifiesto europeísta lúcido y necesario para orientar una hoja de ruta muy ambiciosa. Alegó con insistencia en favor del modelo europeo del siglo XXI, con un fervor que recordaba a la histórica defensa que Pericles hiciera de los valores de Atenas en el V a. C. Sin duda, el representante de la Comisión acertó al identificar que la supervivencia del proyecto europeo en este nuevo orden multipolar no depende de replegarse, sino de avanzar con determinación hacia una mayor integración.
Lejos de caer en el europesimismo propio de los medios de comunicación, la visión de Calleja empodera a Europa para dejar de ser un mero espectador y convertirse en una potencia activa, capaz de competir a nivel internacional sin renunciar a su modelo social único. En definitiva, sus palabras resuenan como una llamada a la acción para que Europa «cambie de velocidad» con miras a asumir con responsabilidad un liderazgo global en pro de la estabilidad, el progreso y la libertad en el segundo cuarto del siglo XXI.
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