Una Europa federal para salvar Schengen Miguel Ángel Benedicto. Secretario General del Movimiento Europeo en España

Uno de los grandes hitos de la construcción europea está en peligro. La libre circulación de personas en el espacio Schengen, que conforman 26 países europeos, se tambalea por diversas razones. El desempleo y la inseguridad económica en Europa han dado lugar desde 2008 a una inestabilidad social a la que se suma el descrédito de las elites políticas, el cierre de medios de comunicación tradicionales y los ataques terroristas, que generan hostilidad hacia el aumento de la inmigración y de los refugiados.

Durante los primeros años de la crisis económica, Europa se dividió entre lo que llamaron el Norte “austero y trabajador” y el Sur “vago y derrochador” con países en recesión y una deuda casi impagable. El aumento del paro y el empobrecimiento de las clases medias se unen al incremento de la inmigración y del número de refugiados, que junto a los ataques terroristas en París y Bélgica, provocan el aumento de la retórica populista y nacionalista y abren otra brecha en la UE, esta vez entre el Este “xenófobo e insolidario” y el Oeste “altruista y solidario”.

Nueva brecha entre el Este y el Oeste

Los países que pertenecieron a la órbita soviética, que tras su adhesión a la UE a partir de 2004 no han dejado de recibir fondos comunitarios para mejorar su nivel de vida, se muestran ahora insolidarios, en algunos casos con un revival étnico nacionalista de desprecio y hostilidad hacia los refugiados que huyen de Siria, Libia o Afganistán. El grupo de Visegrado, formado por Hungría, República Checa y Eslovaquia; junto al nuevo gobierno de Polonia han mostrado su rechazo al reparto de cuotas de refugiados entre los países de la UE y podrían formar un bloque de veto a las decisiones del Consejo Europeo. Además, en estos países del Este y Centro de Europa al igual que en Francia, Holanda, Finlandia, Suecia, Austria, Alemania y otros, existe un fuerte auge de movimientos sociales y partidos nacionalistas y de extrema derecha con tintes xenófobos que ayudan al incremento de la islamofobia.

Evitar el choque de civilizaciones

El choque de civilizaciones se abre paso en una Europa cuyas grandes urbes deben tolerar la multiculturalidad y hacer partícipes a las comunidades musulmanas de la solución al problema. En estas capitales también florecen nuevos medios de comunicación y  redes sociales que acogen rumores y teorías de la conspiración mientras languidecen los medios tradicionales.

La UE ha recibido en lo que va de año a más de un millón de inmigrantes y refugiados, cuatro veces más que el año anterior, y necesita de manera urgente una política de inmigración y de asilo común cada vez más comunitarizada en lugar de levantar vallas para frenarla en Hungría, Eslovenia, Croacia o Austria.

El coste de dinamitar la libre circulación

Las propuestas que analiza el Consejo Europeo para el control de las fronteras internas entre 6 meses y 2 años podrían dinamitar uno de los pilares más preciados de la UE por los ciudadanos, como es de la libre circulación de personas. Este coste no solo sería social sino también económico pues obligaría a levantar de nuevo fronteras nacionales con el consiguiente perjuicio para empresas transfronterizas, el turismo o para los ciudadanos que viven en un estado comunitario y se desplazan cada día a trabajar a otro país vecino. Tampoco parece viable en la Europa actual pequeñas áreas Schengen en zonas como el Benelux o los países nórdicos.

Una política de asilo europea y policía de fronteras

Para solventar el reto de la crisis de los refugiados, preservar la seguridad física frente al terrorismo y  la libre circulación de personas en el espacio Schengen es necesario un mayor control de las fronteras exteriores de la UE. Un objetivo que requiere reforzar la agencia europea de fronteras (Frontex)  o sustituirla, como quiere la Comisión, por un cuerpo europeo de policías fronterizos y costeros que puedan desplegarse en países como Grecia, Italia o Hungría, aunque se oponga el Estado Miembro, o en Macedonia o Serbia, si así lo requiriesen. Asimismo es necesario un sistema de asilo que permita repartir los refugiados entre los 28 Estados Miembros, acelerar los procesos de expulsión para quienes no tengan derecho a asilo y cerrar acuerdos de ayuda económica, como el firmado con Turquía, con Líbano y Jordania para mejorar la situación en estos países de acogida de refugiados.  También hay que afrontar el problema de las mafias con visados humanitarios que permitan distribuir a los refugiados en puntos de tránsito de los países de origen para que viajen con mayor seguridad.

Medidas contra el terrorismo

Tras los atentados de París, se descubrió que uno de los terroristas podría haber entrado como refugiado sirio desde Grecia. Los partidos más extremos aprovechan para demonizar a los refugiados y azuzan la islamofobia. Para evitar el problema terrorista se debería mejorar la coordinación entre los servicios de inteligencia de los 28 estados miembros, que no debería tener fronteras, y habrá que adoptar el sistema de registro del nombre de pasajeros de aviones, barcos y trenes que viajen a nivel intra-europeo. También se necesita mejorar la utilización del sistema de Información Schengen que permite cruzar la comprobación de identidades con bases de datos de criminales o vehículos robados.

Además de un sistema de asilo europeo y reformas que permitan el mantenimiento del espacio Schengen con una policía de tipo federal; es necesario ir a la raíz del problema con una política exterior y de seguridad más integrada y una estrategia clara para lograr acabar con el Daesh y, posteriormente, dar estabilidad a los estados fallidos de Irak, Siria y Libia, con el fin de crear una estructura institucional y económica que permita una vida digna.

La UE afronta una batería de retos tan complejos que requerirán en 2016 de una Europa política cada vez más federal.