*Anatomía de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los EE. UU. : del tablero de ajedrez de Washington al liderazgo europeo
26º BOLETÍNINFORMATIVO «EUROPA SE MUEVE» 21/12
TIEMPO DE RESISTENCIA: EUROPA DISPUTA SU AUTONOMÍA
ANATOMÍA DE LA NUEVA ESTRATEGIA DE SEGURIDAD NACIONAL DE LOS EE. UU. : DEL TABLERO DE AJEDREZ DE WASHINGTON AL LIDERAZGO EUROPEO
Madrid, 21 de diciembre de 2025
Jennifer Brown y Álvaro Márquez, Colaboradores del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo.
El pasado 4 de diciembre de 2025, la Casa Blanca hizo pública la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, un documento que define las líneas maestras con las que Washington pretende abordar el escenario internacional en los próximos años. Con un tono marcadamente superlativo y autorreferencial, la Estrategia presenta un mundo ordenado en torno a la primacía estadounidense y a la extensión global de sus intereses, capacidades y estándares. En este marco, Europa es descrita desde una visión profundamente crítica como un actor debilitado, desorientado y necesitado de corrección. El documento no propone una relación entre iguales, sino una completamente paternalista con una redefinición del futuro europeo desde fuera, señalando qué debe defender, con quién debe relacionarse y bajo qué condiciones. Más que un ejercicio de seguridad compartida, el texto dibuja una voluntad de tutela política y estratégica. Una lectura que obliga, inevitablemente, a preguntarse qué lugar se reserva a Europa cuando su destino se decide sin ella.
El pasado 4 de diciembre de 2025, la Casa Blanca publicó la Estrategia de Seguridad Nacional, un documento que recoge las principales líneas de actuación que seguirá Estados Unidos en los próximos años para abordar aquellas cuestiones que considera estratégicas. En pocas palabras, pretende impartir la Doctrina Monroe con un “corolario Trump”.
El documento adquiere el tono tan característico de su actual presidente, con enunciados siempre superlativos que exaltan la superioridad del país y su propósito de mantenerse y seguir creciendo. De este modo, describe un mundo donde no hay ningún actor por encima de los Estados Unidos en cuanto a influencia, capacidad de disuasión, capacidad militar y nuclear, prosperidad económica y control nacional se refiere, y prevé que todo esté dirigido por la tecnología y guiado por los estándares estadounidenses.
Además, esta declaración de intenciones cuenta con una división temática por bloques geográficos, donde China y Europa reciben una especial atención. A grandes rasgos, en Asia la prioridad es ganar la competencia económica y tecnológica con China y disuadir un conflicto militar, especialmente en torno a Taiwán y las rutas marítimas clave. Por su parte, en Europa el objetivo es mantener los lazos históricos, culturales y comerciales que siempre han existido entre ambos continentes, si bien el devenir de la Europa que imagina Estados Unidos está fuertemente encauzado por su socio norteamericano. Además, debe ser capaz de asumir mayor responsabilidad en su defensa, recuperar estabilidad interna y redefinir su relación con Rusia. En el Oriente Medio, la estrategia apunta a reducir la carga directa estadounidense, fomentar la paz y la cooperación regional (especialmente a través de los Acuerdos de Abraham) y proteger intereses estratégicos básicos sin caer en guerras prolongadas. Finalmente, en África se propone pasar de un enfoque centrado en la ayuda a otro basado en inversión, comercio y acceso a recursos estratégicos, colaborando con socios seleccionados para la estabilidad y el crecimiento económico.
Regresando a lo que nos atañe, la Administración Trump durante las aproximadamente 6 de las 30 páginas que le dedica a Europa da un giro inesperado en sus más recientes declaraciones sobre el viejo continente donde parecían enfriarse las relaciones y tomar distancia en su política exterior hacia nosotros. Ahora, con una visión bastante negativa sobre el presente europeo, Estados Unidos quiere fortalecer su papel y su influencia actual en Europa enfocándose sobre todo, en la instigación a la inversión europea en su propia defensa, así como redefinición su posición en la OTAN, buscando la normalización entre las relaciones de los países europeos con Rusia con medidas como poner freno a la expansión de la OTAN o, contradictoriamente, afirmar que en el futuro los miembros de la OTAN serán menos europeos.
Asimismo, el interés principal que guarda la Administración Trump sobre Europa es la cuestión nacional y económica. En lo que respecta a la economía, los estadounidenses remarcan el peso de la influencia del continente en el resto del mundo en lo que se refiere al PIB, un hecho preocupante el cual atribuyen a, según ellos, la excesiva normativa y tramas burocráticas dentro de Europa. Mientras, las alusiones al nacionalismo europeo son constantes durante este apartado del documento, incluso situando entre sus objetivos, reforzar aquellos “movimientos de resistencia europeos” al rumbo actual que la Administración Trump señala como equivocado.
Esto es lo que la Estrategia de Seguridad de los Estados Unidos dice querer para el futuro europeo, pero ¿de qué manera nos afecta realmente a los europeos?
“Pararse sobre sus propios pies”, ya con esa expresión el magnate vestido de presidente de los Estados Unidos nos ha dejado en claro la visión infantilizada que tiene de nosotros los europeos. Durante el documento en numerosas ocasiones nuestro aliado transatlántico afirma saber qué es lo mejor para Europa y de qué manera nos estamos dejando “desviar de nuestro camino”. Trump no quiere el mal para nosotros, únicamente quiere reconducirnos hacia nuestras glorias pasadas: “Make Europe Great Again”. Estas declaraciones disfrazadas de preocupaciones y un paternalismo extremo hacia Europa tapan la realidad, Estados Unidos quiere retomar el control que cree haber perdido sobre nosotros e influenciar en la agenda interna y externa de Europa.
¿De qué manera se dará esta influencia en la agenda externa? Fijándonos en sus intereses clave en Europa, a nivel geoestratégico, a Estados Unidos le interesa actualmente una política europea más afín y acorde a la Administración Trump, puesto que los gobiernos europeos le han supuesto hasta ahora varias piedras en su camino soñado en la definición del mapa global. Ante esta situación, apostar por beneficiar a los sectores que el documento delimita como “movimientos de resistencia”, que presumiblemente querrá referirse a los movimientos reaccionarios con una lógica populista y de nacionalismo exacerbado con los que ya ha tenido relación en un pasado –AfD en Alemania por ejemplo. Esta técnica no es una novedad y supondría una enorme amenaza para las bases de nuestros Estados democráticos actuales. Estos movimientos reaccionarios mantienen dentro de sus agendas políticas un gran euroescepticismo, al igual que un reforzamiento de la política migratoria y fronteriza que va más a la par con Trump y que debilitaría la lógica federalista, democrática y de cooperación de la Unión Europea. En este aspecto, la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos supone una enorme amenaza que siembra disidencias dentro de Europa en un clima ya de enorme polarización política y social en el continente.
Pero esto no queda aquí, si no fuese suficiente entre los objetivos de los Estados Unidos de Trump también está la paradójica relación de dependencia en materia de defensa con Europa. Al mismo tiempo en el documento se apuesta por un aparente fortalecimiento de la independencia europea en defensa a través de una mayor inversión de la misma con la premisa de que “nos podamos defender a nosotros mismos”, pero a su vez, en este mismo sentido, la Administración Trump pretende que el mayor gasto en defensa se traduzca en mayores beneficios económicos para las industrias armamentísticas estadounidenses. De igual forma, Trump ataca a la OTAN y a Europa, afirmando en el documento que, con el objetivo de normalizar las relaciones con Rusia y traer la “paz” al continente europeo, la OTAN deberá de frenar su expansión y, por añadido junto al incremento del gasto en defensa, buscar una menor dependencia de los Estados europeos con la organización transatlántica.
Así, con este documento Estados Unidos define las bases con las que quiere escribir el futuro, no solo el suyo, sino también el de todo el mundo, incluyendo por supuesto a Europa. Un futuro que quieren escribir, al igual que se mostró con la cuestión de los 28 puntos para el plan de “paz” para Ucrania, sin nuestra presencia y respondiendo a los intereses de un businessman que quiere, en esta ocasión, hacer de Europa su negocio personal.
Ante esta situación, ¿qué tienen que decir los actores e instituciones europeos? La UE ha dejado claro que no está dispuesta a que esto suceda. Desde el propio seno de la UE, varios representantes de sendas instituciones han alzado la voz sobre la dura postura de Trump hacia Europa. Entre ellos se encuentra António Costa en nombre del Consejo Europeo y Úrsula von der Leyen en representación de la Comisión Europea, entre otros. Ambos dirigentes han coincidido en que el documento refuerza la urgencia de que Europa actúe de manera más unida, autónoma y responsable en materia de seguridad, defensa y política exterior. Los dos subrayan que la UE ya no puede basar su estabilidad en una dependencia estratégica de Estados Unidos ni en concesiones unilaterales frente a una administración abiertamente crítica con el proyecto europeo. Von der Leyen ha puesto el acento en la necesidad de acelerar la competitividad, fortalecer la base industrial y tecnológica europea (especialmente en defensa) y dotar a la Unión de mayor capacidad de acción global, mientras que Costa ha insistido en la responsabilidad política de los Estados miembros de preservar la cohesión interna y reforzar la credibilidad de la UE como actor geopolítico. En conjunto, sus declaraciones presentan la Estrategia de Trump no solo como un desafío externo, sino como un catalizador para profundizar la integración europea, consolidar la autonomía estratégica y reafirmar el compromiso de la Unión con el multilateralismo, el Estado de derecho y la defensa de sus valores fundacionales.
Además, desde el propio Movimiento Europeo Internacional, del cual el CFEME es miembro, se dio un paso más allá, publicando una declaración donde se denunciaba el enfoque abiertamente confrontacional de Estados Unidos hacia la UE, pues constituye una amenaza existencial para la democracia europea, el Estado de derecho y el orden multilateral. La Estrategia estadounidense es percibida como un intento explícito de socavar el proyecto europeo al cuestionar los valores fundacionales de la Unión y respaldar fuerzas nacionalistas y de extrema derecha hostiles a la integración. Ante este escenario, el Movimiento subraya la urgencia de que la UE refuerce su autonomía estratégica, asuma plena responsabilidad sobre su seguridad y defensa mediante una verdadera defensa común europea, avance hacia la toma de decisiones por mayoría cualificada y se consolide como un actor geopolítico independiente, competitivo y comprometido con la democracia, los derechos fundamentales y el multilateralismo, incluyendo la defensa activa del sistema internacional basado en normas.
Asimismo, el CFEME también ha suscrito la opinión de otros individuos particulares, como el artículo de El país “Ha llegado la hora de una Declaración de Independencia de la UE” coescrito por Enrico Letta, Josep Borrell y Danuta Hübner con fecha del 11 de diciembre, donde se insta a abandonar la estrategia de apaciguamiento hacia Trump y reforzar la necesidad existencial de autonomía estratégica para evitar vulnerabilidades.
Con esta Estrategia de Seguridad Nacional los Estados Unidos mandan un mensaje al mundo, su futuro no se dibujará sobre los márgenes de su territorio, sino sobre los de todo el resto. La Seguridad de Estados Unidos, contradictoriamente, no se centra en la seguridad de los estadounidenses, sino que pone el foco de atención en aquello que ven como una amenaza para el desarrollo de la agenda política de la Administración Trump, es decir, el resto del mundo. El magnate estadounidense ha cogido pluma y papel para escribir su lista de deseos y dibujar el rumbo que él desea para el planeta y, por lo tanto, eso también nos incluye a los ciudadanos de la Unión.
Europa ante esta situación no tiene alternativa, ante una Estrategia que ataca a la soberanía de nuestros Estados, que pretende definir las relaciones de nuestros países con nuestros agresores, que nos humilla y denigra el rumbo que hemos decidido tomar, debemos responder y lo haremos. Ya lo dijo la presidenta de la Comisión Europea Von der Leyen “Nosotros, los europeos, no podemos permitirnos que las visiones del mundo de otros nos definan”.
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