*Venezuela: La respuesta de Europa ante las injerencias de Trump

27º BOLETÍN INFORMATIVO «EUROPA SE MUEVE» 13/01

LA RESPUESTA DE LA UNIÓN FRENTE A LA POLÍTICA INTERVENCIONISTA DE TRUMP

VENEZUELA: LA RESPUESTA DE EUROPA ANTE LAS INJERENCIAS DE TRUMP

Madrid, 13 de enero de 2026

Jorge Solana, Colaborador del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo.

Las instituciones europeas han remarcado su compromiso con el Derecho Internacional y con la democratización de Venezuela, mientras Trump redibuja su estrategia intervencionista en América Latina con gestos a la oposición venezolana.

En la madrugada del 3 de enero de 2026, las ya débiles costuras del Derecho Internacional saltaban por los aires una vez más. No obstante, esta vez el golpe de gracia era ejecutado desde Washington DC. Las fuerzas militares estadounidenses asaltaban el espacio aéreo venezolano y secuestraban al jefe de Estado del país caribeño, Nicolás Maduro, en una operación que dejaba atónito a un mundo donde comenzaba a sonar el despertador en la otra orilla del Atlántico. A lo largo de la mañana, se iba desgranando la nueva realidad de Venezuela: un Presidente secuestrado y llevado ante la justicia de otro Estado, con una vicepresidenta que desde Moscú exigía una prueba de vida de su presidente y se perfilaba como nueva presidenta encargada.

Con la operación en suelo venezolano, la aspiración de “restablecer y reforzar la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia americana en el hemisferio occidental” – acuñada como el “corolario de Trump” –  que se recogía en la estrategia de seguridad nacional americana que se publicó el pasado noviembre daba su primer paso en la práctica. Ante la expectación y, especialmente, el entusiasmo en ciertos sectores europeos y españoles por un cambio de régimen en Venezuela en favor de la oposición, el corolario trumpista las dejaba en vano con la rueda de prensa del mandatario a la mañana siguiente. Sus declaraciones exponían nítidamente la naturaleza de la operación: sin ninguna intención de promocionar la democracia ni los derechos humanos, confiada en la sumisión del oficialismo venezolano ahora comandado por Delcy Rodríguez, y con el objetivo principal de garantizar un flujo constante de petróleo entre Caracas y Washington. 

Ante el giro intervencionista y unilateral de Trump y sus acólitos, las instituciones europeas han reaccionado en favor del Derecho Internacional y los derechos humanos, y teniendo presente la única porción significativa de soberanía europea – por vía danesa – que se sitúa en el Hemisferio Occidental ahora ansiado por Trump: Groenlandia. La Alta Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC), Kaja Kallas, y el Presidente del Consejo Europeo, Antonio Costas, ya han emitido comunicados al respecto; mientras en el Parlamento Europeo los grupos europeístas fijan una postura común. 

No obstante, desde el pasado 3 de enero la condena ha sido total por parte del resto de actores internacionales, salvo por el resto de miembros de la familia ultra del mandatario americano como Orban (Hungría), Bukele (El Salvador) o Milei (Argentina); que se suman a la creciente debilidad de Trump a nivel interno y el empuje demócrata en las elecciones del pasado noviembre. Los recientes movimientos en torno a la cuestión venezolana, como la liberación de presos políticos o la reunión concertada entre Trump y María Corina Machado esta semana, parecen indicar que Washington está reorientando su operación en favor de una transición de la que aún quedan muchos flecos por definir.

Kaja Kallas: Derecho Internacional y democracia

El 4 de enero, la Alta Representante de la UE para la Política Exterior y de Seguridad Común emitía un comunicado apoyado por 26 de los 27 Estados miembros, con la única excepción del húngaro Viktor Orban. El mandatario húngaro ha sido señalado desde hace años por las instituciones europeas por el deterioro de la democracia y el debilitamiento de la separación de poderes, hasta el punto de activar el mecanismo de condicionalidad de los fondos europeos después de la pandemia, y pertenece a la misma órbita ideológica de Trump y Putin, con quien ha tenido no pocas connivencias desde el inicio de la agresión a Ucrania.

En su comunicado, Kaja Kallas ha señalado que la “UE remarca que, ante toda circunstancia, los principios del Derecho Internacional y de la Carta de Naciones Unidas deben ser defendidos”, y ha emplazado al Consejo de Seguridad (donde EEUU tiene capacidad de veto) a velar especialmente por ello. 

Por otro lado, y teniendo en cuenta que la UE “ha declarado repetidamente que Nicolás Maduro carece de la legitimidad de un presidente democráticamente elegido”, señala que “el derecho del pueblo de Venezuela a determinar su futuro debe ser respetado”. En este sentido, Kallas comunica que la Unión centrará sus esfuerzos en conseguir una solución “negociada, democrática, inclusiva y pacífica”, y liderada por los venezolanos; para lo cual ha mantenido contactos con su homónimo estadounidense, Marco Rubio. 

Antonio Costa: desescalada y Derecho Internacional

El Presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, declaró el mismo día de la intervención que la UE “hace un llamamiento a la desescalada y a una resolución basada en el marco del Derecho Internacional y de los principios consagrados en la Carta de Naciones Unidas”, y que promoverá una solución pacífica, democrática e inclusiva en la misma línea que la Alta Representante.

Parlamento Europeo: apoyo a la democracia y con Groenlandia en el punto de mira

Entre las familias políticas europeas, pocos se aventuran a lamentar oficialmente la deposición de Maduro, aunque las declaraciones varían enormemente en función de las familias políticas. Los grupos popular y conservador han celebrado la caída en desgracia del presidente venezolano, mientras que los socialdemócratas han expresado su preocupación por la violación del Derecho Ineternacional en la región latinoamericana, y los liberales se centran en promover la democratización del país.

Los populares europeos propondrán un debate sobre la crisis de Venezuela en la sesión plenaria que comienza el lunes 19 de enero, mientras los cuatro principales grupos europeístas (populares, socialdemócratas, liberales y verdes) negocian una declaración conjunta en la que confirmar el “apoyo inequívoco” de la UE  a Dinamarca y Groenlandia, ya señalados por la Administración Trump como uno de los siguientes objetivos en la agenda expansionista de los republicanos.

Cabe recalcar que el Parlamento europeo ya apoyó con especial ahínco a la oposición venezolana el año pasado con motivo de las elecciones presidenciales en las que Edmundo González planteó una alternativa al oficialismo de Maduro. El Parlamento reconoció a González como el presidente legítimo de Venezuela el 19 de septiembre de 2024, y le  galardonó en diciembre de 2024 junto con María Corina Machado con el Premio Sájarov, por su defensa de los derechos humanos y la democracia.

El viraje de Trump: ¿una transición ordenada?

Tras una rueda de prensa desconcertante el día de su despliegue militar, Trump y su gabinete parecen estar cambiando ligeramente de retórica. Tras deslizar que su única preocupación era recuperar la producción de petróleo de Venezuela y mostrar su confianza en que la sucesora de Maduro, Delcy Rodríguez, seguiría sus instrucciones si no quería acabar como Maduro; la Casa Blanca está ofreciendo gestos a la oposición, en lo que parece un rumbo a una transición ordenada.

El miércoles, el Secretario de Estado Marco Rubio anunció que la misión militar del 3 de enero era la primera de tres fases contempladas en su plan para Venezuela. El jueves, saltaba a la cabecera de los medios la liberación de numerosos presos políticos en el país, incluyendo cinco españoles, y en la que han mediado figuras como el presidente brasileño Lula da Silva o el ex presidente español Rodríguez Zapatero. Por último, el viernes Trump confirmó que se reuniría la semana próxima con la líder opositora María Corina Machado, quien le arrebató su ansiado Premio Nobel, y a la que despreció públicamente afirmando que “no contaba con el respaldo popular” para ser presidenta de su país. Aunque la Fundación Nobel ya ha avisado a la política que su premio no es transferible, queda por ver si finalmente lleva a Trump el galardón después de que haya bombardeado la ciudad de su país dejando alrededor de un centenar de muertos.

A la espera de que el tiempo desvele el destino final de Venezuela, los acontecimientos hasta el día de hoy dejan claro que Trump ha violado el Derecho Internacional con intenciones meramente geopolíticas y económicas y ha dejado claro que está lejos de ser un aliado razonable de la UE, que cuenta con Groenlandia en el punto de mira y que amplía otras vías de alianzas, como el acuerdo con Mercosur finalmente aprobado este mes. 

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