6. Año nuevo, Europa nueva: la UE inicia 2026 en plena expansión
27º BOLETÍNINFORMATIVO «EUROPA SE MUEVE» 13/01
LA RESPUESTA DE LA UNIÓN FRENTE A LA POLÍTICA INTERVENCIONISTA DE TRUMP
AÑO NUEVO, EUROPA NUEVA: LA UE INICIA 2026 EN PLENA EXPANSIÓN
Madrid, 13 de enero de 2026
Samuel Rojo, Colaborador del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo.
En un contexto de incertidumbre mundial, la UE se consolida como un faro de estabilidad y éxito económico. La entrada de Bulgaria en la Eurozona, el control de la inflación al 2% y el histórico acuerdo con Mercosur avalan la robustez del modelo comunitario, que inicia el año 2026 demostrando una vitalidad económica y financiera superior a muchas de las previsiones más optimistas.
La Unión Europea ha arrancado 2026 enviando un mensaje contundente al mundo: el proyecto comunitario sigue fuerte en todos los ámbitos y, desde luego, la economía no es una excepción. Contrariamente a las tesis de los más europesimistas, el bloque comunitario atraviesa una etapa de expansión económica que valida la eficacia y solidez de nuestro modelo de integración. En una época de incertidumbre global y enormes desafíos, Europa se erige como un faro de estabilidad, cohesión socioeconómica y dinamismo financiero. Este hecho se hace evidente a la luz de las noticias europeas más recientes, como la entrada de Bulgaria en el euro, la estabilización de la inflación en el 2%, la evolución del tipo de cambio con el dólar estadounidense y la apertura comercial europea, visible en el acuerdo de Mercosur.
En primer lugar, la llegada del 1 de enero ha supuesto mucho más que un cambio de calendario para la UE. La razón es que la familia del euro se ha hecho más grande con la entrada del nuevo año debido a la incorporación de Bulgaria como vigesimoprimer miembro de la Eurozona, poniendo fin a un proceso iniciado en 2015. La moneda común ya era familiar para los ciudadanos búlgaros, que han mantenido durante décadas un tipo de cambio fijo entre el euro y su divisa nacional (1 euro = 1,95583 levas, aproximadamente), aunque la adopción oficial fue aplazada en varias ocasiones. El hito beneficia tanto al país balcánico, facilitando su estabilidad económica a largo plazo; como a la Unión, reforzando su papel geoeconómico en el este del continente. El euro, que es actualmente la segunda moneda de reserva más importante del mundo, demuestra ser una divisa integradora capaz de unir bajo un mismo techo económico a más ciudadanos europeos que nunca antes.
El éxito de la política monetaria común también se refleja en la lucha contra la inflación. Tras años de disciplina y esfuerzo colectivo, la UE ha cerrado el 2025 logrando el ansiado objetivo: una inflación estabilizada en el 2%. El «monstruo» de la subida de precios ha sido domado gracias a la gestión prudente y ejemplar del Banco Central Europeo (BCE), devolviendo poder adquisitivo a las familias y permitiendo a las empresas operar bajo un mayor nivel de certidumbre. Este hecho resulta bastante meritorio teniendo en cuenta el alza de los precios de la energía derivado de la guerra de Ucrania y, más recientemente, la guerra comercial desatada por Trump.
La fortaleza de la UE también se aprecia en el tipo de cambio euro-dólar, que ha entrado en el 2026 de manera muy favorable. En el inicio del segundo mandato de Trump, la relación entre las divisas estaba cerca de la paridad, con 1,04 dólares/euro. En la actualidad, el cambio ha ascendido a 1,17; por lo que el euro se ha apreciado con respecto al dólar un 12,5% interanual. Mientras las políticas aislacionistas y los vaivenes de Estados Unidos han generado volatilidad en el dólar, el euro se ha consolidado como una divisa más segura. Es un hecho que los inversores apuestan por Europa, atraídos por nuestra seguridad jurídica y fortaleza económica.
No obstante,si algo define a esta nueva era europea es su apertura al mundo, que es evidente desde el punto de vista comercial. El modelo es radicalmente distinto al proteccionismo arancelario preconizado por la segunda administración Trump. La reciente aprobación del acuerdo con Mercosur es un hito crucial que promete crear la mayor zona de libre comercio del planeta, uniendo a 740 millones de personas. Junto a la inminente firma del acuerdo con México y los avances en el Indo-Pacífico, la UE trata de potenciar su autonomía estratégica con base en la cooperación y el multilateralismo.
La solidez indiscutible de estos datos e indicadores pone de manifiesto la excelente salud económica de la UE. Todos ellos desmienten la visión euroescéptica de una UE en apuros que se repliega sobre sí misma para sobrevivir y que está sometida económicamente a Estados Unidos, demostrando que el proyecto comunitario se encuentra en una etapa de crecimiento y expansión internacional. Al contrastar esta realidad con los datos de Estados Unidos, la conclusión es muy clara: Europa no solo se ha emancipado de la supuesta subordinación con respecto a Washington, sino que presenta un panorama económico notablemente mejor que su supuesto amo.
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