Manuel Marín, un grande de Europa Joaquín Díaz Pardo. Presidente de AIACE España.

Hay algunos políticos que, en vida, hacen historia. Dentro de ellos sólo unos pocos han sido actores relevantes de la historia reciente europea y, al tiempo, han hecho historia de la España europea y en la preparación para que lo fuera: Manuel Marín González, que nos ha dejado, ha sido uno de ellos.
 En lo que de él se ha escrito se ha recordado su formación y temprana vocación europeas. 
La entrada de España en las entonces Comunidades Europeas en 1986 fue precedida, como se sabe, por un formidable trabajo que llevó a la adhesión, que siguió y remató el que se había iniciado con Calvo Sotelo. La contribución de Manuel Marín a ello fue esencial y ya forma parte de esa historia de dimensión fundamental para nosotros y que completó la democracia española.
Manuel Marín, Manolo Marín para todos, junto con Abel Matutes, estrenaron la participación de España como miembros de la Comisión Europea. Marín desempeño carteras de gran relevancia (Política de Desarrollo, Pesca, Asuntos Sociales, Educación…) y alcanzó la Vicepresidencia del ejecutivo europeo. El conocido y exitoso programa universitario Erasmus, del que fue padre, hace que se haya hablado menos del trabajo inmenso que esas carteras supusieron y de su hacer desde el colegio de comisarios en favor de una mayor integración europea en un periodo crucial de su recorrido bajo el mandato del Presidente Delors.

Siempre supo lo que Europa significó en esa etapa de la que fue actor relevante. Vivió consciente de ese tiempo europeo y supo también lo que significaba para España y para ello trabajó tan fundamentalmente que difícilmente se le olvidará. Si en algo exageró fue en su europeísmo y en defender los valores que Europa representa.

Muchos hemos sido testigos de su trabajo en Bruselas y de su bonhomía. Y cómo no sentir que se nos va una época con él.

Manolo Marín ya estaba en vida en esa historia de Europa y de la España europea y ahora lo estará en la memoria europea, española y de tantos de nosotros, como uno de esos pocos grandes.