El Consejo Europeo inicia con su propuesta el nuevo ciclo político Los Invisibles

El día 9 de mayo de 2019, el día de Europa, conmemoración del 69 aniversario de la Declaración Schuman, se reunió en Sibiu el Consejo Europeo informal a 28, al que solo asistieron 27, ya que el Reino Unido renunció a su presencia para no condicionar el futuro de la Unión Europea en la aplicación del acuerdo del 10 de mayo en el que se comprometían a una cooperación leal.

En algunos medios se ha anunciado con sorpresa que el Consejo Europeo hiciera una declaración conjunta sobre el futuro común teniendo en cuenta que va haber cambios en las cinco instituciones más relevantes (la presidencia del Consejo Europeo, la del Parlamento Europeo, la de la Comisión Europea y la del Banco Central Europeo y el cargo de Alto Representante).

Sin embargo, con esta reunión y esta declaración, el Consejo Europeo quiere de alguna forma influir en el futuro de la Unión dando prueba del consenso que ya tienen a 27 sobre el futuro de Europa y que generalmente se ignora, fijando posiciones que condicionen el ciclo político completo y posiblemente los perfiles que tienen que reunir los candidatos de estas cinco instituciones.

La declaración comienza señalando la relevancia de estas novenas elecciones cuando se celebra el 40 aniversario de las primeras elecciones europeas con sufragio universal, exponiendo también que la reunificación de Europa, es decir, las ampliaciones en paz y democracia que se iniciaron hace quince años, es uno de los muchos logros recientes.

Afirma también la convicción de que “unidos somos más fuertes en este mundo cada vez más inestable y exigente”, reafirmando la responsabilidad que tienen los dirigentes del Consejo Europeo de reforzar la Unión Europea y dotarla de un futuro prometedor, al tiempo que reconocen la perspectiva europea de otros Estados europeos (al parecer esto es un guiño a Rusia además de los países de la EFTA).

Podemos agrupar los diez compromisos que suscriben en cuatro grandes ejes.

  1. Defender una sola Europa de Este a Oeste y de Norte a Sur que se mantendrá unida pase lo que pase, buscando siempre soluciones conjuntas.
  2. Proteger el modelo de vida, la democracia y el Estado de Derecho, acercando la Unión a nuestros ciudadanos y defendiendo el principio de equidad, el mercado laboral, el bienestar social y la economía, reduciendo las desigualdades.
  3. Dotar de los medios para cumplir sus ambiciones preservando el porvenir de las futuras generaciones, protegiendo a los ciudadanos europeos invirtiendo en poder blando y poder duro.
  4. Potenciar Europa para que sea un líder mundial responsable frente a los retos a los que se enfrenta, trabajando con sus socios de todo el mundo para amparar y desarrollar un orden internacional basado en normas, con objeto de aprovechar las oportunidades comerciales y conseguir la conservación del medio ambiente en la lucha contra el cambio climático.

La declaración termina señalando que las decisiones que tomen el Consejo Europeo y sus Estados miembros respetarán la esencia y la letra de estos compromisos recordando que la Unión es hoy más fuerte que ayer y que quieren seguir reforzándola para el mañana.

De esta declaración se desprenden al menos tres elementos.

  1. Que el Consejo Europeo está unido al menos en cuestiones fundamentales, quizá de mínimos, y se compromete a seguir estándolo en el futuro.
  2. Pone el acento en su modelo de economía social de mercado generadora de una sociedad del bienestar que reduce las desigualdades a pesar de las diferencias que puedan existir entre los 27.
  3. Su fundamentación sigue estando anclada en la teoría del poder normativo, cuando señala que quiere “desarrollar un orden internacional basado en normas”, lo cual no quiere decir que no se comprometan a proteger a los ciudadanos a través no solo del poder blando sino también del poder duro colaborando con sus socios internacionales.

Esta declaración tiene especial relevancia en el inicio del nuevo ciclo político que comienza con las elecciones europeas, sobre todo cuando hasta ahora los medios de comunicación están poniendo el acento en la fragmentación de su unión, la falta de compromiso colectivo y una visión estratégica común de los estados miembros.

Por ello, Sibiu representa una manifestación más, pero en este caso muy clara, de la cohesión que existe entre los estados miembros, especialmente desde el Brexit, que está produciendo una oportunidad para el acercamiento de los Estados a las instituciones y mejorando cualitativamente la percepción de los ciudadanos sobre el proyecto colectivo. De este modo, podemos decir que el Consejo Europeo inicia con su propuesta el nuevo ciclo político para la próxima legislatura.

 

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