¿El comienzo del fin del euro? El mini-bot italiano y la ley de Gresham Mariam Camarero, Catedrática Jean Monnet Ad Personam, Universidad Jaume I

Aunque la mayoría considera que la ciencia económica es aburrida y compleja, lo que me atrajo hacia esta disciplina es su capacidad para explicar de forma intuitiva y racional comportamientos humanos que tienen su traslación en el funcionamiento de la sociedad. Al final, como ocurre con juristas, ingenieros o matemáticos, los economistas tienen una aproximación a la vida estrechamente ligada a las propias herramientas de su materia, en este caso, a la optimización, la racionalidad o el coste de oportunidad. Una de las primeras leyes económicas que aprendí y que sirve como ejemplo de mi afirmación anterior, vuelve a estar de plena actualidad estos días: la Ley de Gresham.

Sir Thomas Gresham fue un comerciante y financiero del siglo XVI y el primero en darse cuenta de que, cuando había dos monedas de curso legal, la gente tendía a pagar las transacciones en la que se consideraba más débil. Este principio, conocido como Ley de Gresham, consiste en que la moneda mala expulsa a la buena. Es decir, si una moneda con mayor valor intrínseco (por ejemplo, las 100 pesetas de plata -que algunos recordarán- en circulación a finales de los años 60) convive con otras del mismo valor facial pero de menor valor intrínseco, los ciudadanos guardarán la primera y pagarán con la segunda. Eso significa que sólo acabará circulando la “moneda mala”, pues la buena se atesora, por su mayor valor. Así ocurrió con los “20 duros” de plata acuñados entre 1966 y 1969, que rápidamente desaparecieron de la circulación. Por tanto, la competencia entre monedas (si ambas son de curso legal) se salda a favor de la “mala”.

Hace unas semanas ha surgido una nueva polémica que podemos intentar resolver (o, al menos, aclarar) utilizando este sencillo e intuitivo principio. En el parlamento italiano se aprobó por unanimidad el equivalente a una proposición no de ley a favor de la creación del “mini-bot”. Esta votación no tiene ninguna implicación práctica, pues el propio ministro de Economía, Giovanni Tria, ha desechado la idea por considerarlo ilegal e inútil. Sin embargo, ¿qué es el mini-bot?

La idea tiene su origen en el partido Liga Norte y, en concreto, del político y economista Claudio Borghi Aquilini, actual portavoz de presupuestos de dicho partido. El nombre lo ha derivado del BOT, que es un bono del tesoro italiano (Buono Ordinari del Tesoro). Los BOT tienen, como cualquier bono, un tipo de interés y un plazo de amortización, con un importe mínimo de 1000 euros. La mayor parte de la deuda pública italiana, que supone un 132% del PIB de Italia, está en manos de sus ciudadanos. Además de dicha deuda, hay muchos pagos pendientes a proveedores (aún no recogidos como deuda, pero que lo serán). Lo que propone Claudio Borghi es emitir BOT de pequeño valor (de ahí la denominación mini-bot) para que el sector público pague sus deudas con los ciudadanos. Se emitirían mini-bots de 5, 10, 20, 50 y 100 euros y, aunque no servirían para pagar transacciones normales, sí se podrían usar para pagos al Estado o a entidades públicas (impuestos, billetes de tren o gasolina). Estos títulos no tendrían vencimiento ni recibirían remuneración alguna.

En la práctica, y el propio Claudio Borghi lo reconoce, sería un paso intermedio con el propósito de que Italia abandonara la eurozona (Italexit), tal y como propone su partido. Borghi argumenta, sin embargo, que es legal, algo que no piensan ni el ministro de Economía ni Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo. Según Draghi, o bien es una moneda (lo que es ilegal dentro del euro) o bien es una deuda, y como tal debe contabilizarse. La agencia Moody lo ve también como una moneda paralela, anticipando la salida de Italia del euro.

Si aplicamos la Ley de Gresham, podemos ver que ni Draghi ni Moody se equivocan. Aunque el mini-bot se empiece usando para un número de transacciones limitadas, dado que se emitiría una cantidad importante de estos instrumentos, acabarían siendo aceptados para intercambios entre particulares y, en poco tiempo, se extendería su uso. ¿Cuál sería la respuesta general de los ciudadanos? Si el mini-bot comienza a ser aceptado de forma generalizada, guardarán sus euros a buen recaudo y pagarán con mini-bots, puesto que, si Italia saliera del euro, lo primero que pasaría es que el mini-bot se depreciaría de forma significativa respecto al euro y los tenedores de euros ganarían esa diferencia.

Por eso, el propio concepto de mini-bot no deja de ser una amenaza para la Unión Monetaria Europea, justo ahora que Draghi va a dejar su puesto. No es una buena noticia. Por cierto, algunos han aplicado también la Ley de Gresham en el ámbito periodístico, antes de que se hablara de fake news. Las noticias malas (o las malas noticias, creo que también funcionaría en ese caso) desplazan a las buenas. Lo mismo pasa con las ideas, las simples y populistas son más fáciles de transmitir que las complejas. No se dejen engañar, recuerden a Gresham.

Publicado en Valencia Plaza:

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