El objetivo de este curso, organizado por el Consejo Federal Español del Movimiento Europeo es analizar y plantear las diversas alternativas que se están produciendo en esta circunstancia histórica que lleva a la necesidad imperativa de relanzar la política de defensa europea, de forma autónoma y con capacidad de disuasión suficiente.
Estamos en un momento político singular, ya que, por un lado, se está produciendo el desafío de la política de seguridad del presidente de Estados Unidos Trump frente a Europa recogida en la propia estrategia de seguridad de Estados Unidos de diciembre de 2025.
Por otro lado, hay que tener en cuenta el Libro Blanco de Defensa presentado por el comisario de Defensa y del Espacio Kubilius en marzo de 2025. El Comisario Kubilius fue invitado a este curso, cuya invitación aceptaría en función de su agenda, que finalmente no le ha permitido aceptar la invitación.
Así mismo, hay que tener en cuenta, que en los últimos meses se está produciendo un debate en torno a la política de seguridad y la necesidad de su reforzamiento. Se están haciendo diversas publicaciones en torno a las distintas posiciones de los Estados miembros, en concreto de Alemania y Francia, aunque se busca un refuerzo compartido.
Estamos pendientes de la publicación de la tercera estrategia de seguridad de la UE, que parece que será inminente, y que de alguna forma será el punto de partida de los nuevos desarrollos y debates futuros, como en materia de defensa, por ejemplo la operacionalización del artículo 42.7, y estamos seguros de que tendrá una repercusión grande en la política de defensa europea.
El día 1 de julio, Irlanda asume la presidencia de Turno de la Unión Europea. Ha planteado los tres pilares de su presidencia. Entre ellos, en materia de seguridad que trata de proteger a los ciudadanos, en donde plantea la necesidad de desarrollo de capacidades de defensa crítica, así como impulsar el trabajo sobre la nueva estrategia europea: “Promoveremos el desarrollo y evolución de la política de defensa de la Unión Europea, para asegurar que siga respondiendo a las crisis actuales, e impulsaremos el trabajo sobre movilidad militar y adquisiciones de defensa …” Plantea además otros temas en defensa.
En el mes de junio, ha sido designada una nueva secretaria general del Servicio Europeo de Acción Exterior. Se trata de la ex ministra de defensa holandesa, Kajsa Ollongren, lo cual tiene dos implicaciones. Por un lado, significa que los gobiernos quieren reforzar la política de seguridad y defensa, y por otro, al designar a una ex ministra de uno de los 6 países importantes, se está mostrando que la puesta en marcha de la defensa europea autónoma será un hito importante de la política exterior para los próximos años.
Hay que resaltar también, que se están negociando estos días, el Plan Financiero Plurianual (2028 – 2034), donde el incremento en defensa es espectacular aumentando entre cuatro y diez veces el plan anterior, lo cual refleja que la defensa es una de las primeras prioridades de la Unión para la próxima década.
Para hacer frente a esta problemática en un momento crucial, hemos elegido a los siguientes ponentes. Por un lado, destaca la presencia y participación de Javier Solana, el Alto Representante de la Unión Europea para la PESC. Por otra parte, contaremos con militares con responsabilidades en materia de defensa como el Teniente General Servert, antiguo comandante del Centro de Operaciones Aéreas Combinadas Sur de la OTAN. Así como un mando actual de reconocido prestigio, el General de División Carlos Frías, jefe de la División del Desarrollo de la Fuerza del Estado Mayor Conjunto de la Defensa.
Además, también acuden importantes figuras como Fernando Valenzuela, ex secretario de Estado de Asuntos Exteriores y embajador de la Unión Europea en Rusia. También intervendrán actores políticos como Begoña Nasarre, Diputada en el Congreso de los Diputados y Portavoz de Defensa y el general Fernando Gutiérrez Díaz, Senador y ex portavoz del Partido Popular en materia de defensa. General de División ET (reserva), que tratarán de plantear desde su perspectiva la nueva situación. Por otro lado, intervienen un conjunto de profesores empezando por Mercedes Guinea, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense, que nos dará un análisis de seguridad y defensa en el seno de la UE.
Asimismo, los profesores, cada uno en su especialidad, Raquel Barras y Carlos Echeverría, hablarán sobre la concreción del imperativo de la seguridad y defensa europea; o el profesor que será el moderador de la mesa Los avances en la industria europea de defensa Antonio Fonfría Mesa, desde su perspectiva de la economía aplicada.
En materia de los avances de la industria europea de defensa participan el exeurodiputado Domènec Ruiz Devesa, presidente de la Unión de Federalistas Europeos, que aporta la visión de la sociedad civil europea en torno a la necesidad de la puesta en marcha de una defensa autónoma, teniendo en cuenta las varias resoluciones que ha aprobado esa organización en este tema.
Quizá me falta por subrayar la importancia de la intervención de Javier Solana, quien, como es sabido, fue el primer alto representante de la Política Exterior de 1999 a 2009 y redactó la primera Estrategia de Seguridad, titulada «Una Europa segura en un mundo mejor», donde sentó las bases de lo que iban a ser las estrategias siguientes; incluso estoy seguro de que se ha tenido en cuenta a la hora de elaborar la que se va a presentar estos días. Javier Solana va a ser entrevistado por un conocido y relevante periodista, Xavier Vidal-Folch, conocedor como pocos de la política exterior europea, y estoy seguro de que le va a sacar el máximo relieve.
Por otro lado, no cabe duda de que en los últimos años se está produciendo una cohesión en materia de política exterior y de seguridad cada vez más fuerte. La primera presidencia de Trump fue un primer empuje en la puesta en marcha de la segunda Estrategia de Seguridad, donde nace, por parte de la alta representante Federica Mogherini, la autonomía estratégica, que fue desarrollada por el alto representante Borrell, quien a su vez aprueba la Brújula Estratégica.
Sin embargo, es sabido que la Brújula Estratégica se elaboró un poco antes de la agresión rusa a Ucrania; por lo tanto, el cambio profundo en la política exterior, de seguridad e incluso de defensa nace posteriormente como consecuencia de los últimos cuatro años de la agresión rusa a Ucrania desde el 24 de febrero del 2022. Por lo tanto, en estos últimos cuatro años se ha dado un empujón enorme a la defensa, urgidos por la necesidad.
Hay que tener en cuenta el apoyo de la ciudadanía medido a través de los eurobarómetros: cómo, por un lado, han apoyado la política europea de apoyo inquebrantable a Ucrania, así como la necesidad de avanzar hacia la federación europea. En el último eurobarómetro publicado estos días aparece que se incrementa el apoyo a la política de defensa, asimismo se señala que la principal prioridad en Europa es el desarrollo de la política de defensa, y también dice que el 70 por ciento de la ciudadanía europea otorga un papel más importante a la Unión que a los países miembros para proteger su seguridad, siendo además defensa y seguridad el que más apoyo suscita de los 14 conceptos que se preguntan.
En los últimos meses, especialmente a partir de las elecciones en Hungría el 10 y 12 de abril –es decir, hace casi tres meses–, se ha conseguido una cohesión entre los Estados miembros en casi todo, especialmente en seguridad, en defensa y concretamente en el apoyo a Ucrania, como no la había habido hasta la fecha. También se ha conseguido una oposición cada vez más unitaria frente a EE. UU., especialmente debido al rechazo de todos los miembros a apoyar la agresión de EE. UU. a Irán, lo que no ha gustado a su Presidente.
Este conjunto de circunstancias lleva a que la relación con la Alianza Atlántica está cambiando y, especialmente, la relación con los EE.UU., que se está enfriando. Algunos de los ponentes incluso manifiestan que estamos en una situación distinta, que supone un cambio cualitativo en las relaciones respecto a las transatlánticas que se han mantenido hasta la fecha.
Queda un último tema, que es al que hasta ahora nos hemos referido: la UE y su política común de seguridad y defensa, que en principio es un elemento claramente confederal en donde no existe una transferencia de soberanía. Sin embargo, se está tratando actualmente la necesidad de una reforma en profundidad de la UE en clave federal; es decir, en que avance de forma considerable, especialmente en el sistema de toma de decisiones con objeto de superar la unanimidad.
Las negociaciones que se están produciendo entre los seis Estados principales, Alemania, Francia, Italia, España, Polonia, Países Bajos –tanto en población, con un 70 por ciento, como en PIB, con el 75 por ciento– nos llevan a pensar que esto va en serio y que después se juntará el resto de los Estados. Por lo tanto, es posible que algunos elementos de la nueva política común de seguridad y defensa tengan algún fundamento federal, aunque la mayor parte seguirá siendo intergubernamental.
Me queda por tratar la cuestión de la confederación que se está ejerciendo especialmente desde el año 22, durante los casi cuatro últimos años, a través de la Comunidad Política Europea, donde ha habido ya 8 cumbres de los líderes de estos 46 estados, que están avanzando en una lógica claramente intergubernamental, pero cada vez más unidos y tratando más temas. En las últimas cumbres se han planteado incluso los temas de seguridad y, de alguna manera, también de defensa; por lo tanto, hay que ver que en el futuro la política exterior vaya a influir no solo en los 27, sino en los 46 e incluso en algunos países más que cada vez están más cerca.
No solo me estoy refiriendo a los actuales candidatos, sino también a Reino Unido y Noruega –que posiblemente lo serán pronto–, a Canadá –que cada vez tiene una política exterior más próxima– e incluso a países como Japón, Australia y Nueva Zelanda, que se han ofrecido a participar en la asociación de voluntarios para poder garantizar la seguridad en Ucrania frente a Rusia en el momento en que se produzca el alto el fuego.
Se me ocurren algunas preguntas: ¿la puesta en marcha de la política de defensa va a ser rápida?, ¿va a ser completa?, ¿va a ser suficientemente fuerte para poder responder a la exigencia del artículo 42.7 del Tratado de la UE, que establece, en definitiva, una alianza defensiva equivalente a la del artículo 5 de la Alianza Atlántica?, ¿cuándo podrá ser operativa?, ¿conseguirá tener una disuasión efectiva como la que ha tenido la Alianza Atlántica durante los últimos 70 años?
La política industrial se está desarrollando de una forma rápida e intensa, como se demuestra con la aprobación este mes pasado de diciembre de 2025 del reglamento EDIP (Programa para la Industria de Defensa Europea) que aprueba un marco nuevo estructural de medidas para garantizar la disponibilidad y preparación europea en materia de defensa, que se enmarca en la Estrategia de Industria de Defensa (EDIS).
Asimismo, junto al Libro Blanco de marzo de 2025, señala que estas medidas han sido capaces de movilizar además 800 mil millones de euros en 4 años, 150 mil millones por el lado comunitario (reglamento SAFE) y 650 mil que dependen de los presupuestos nacionales. En el libro blanco se establece que es necesario 90 mil efectivos para el grupo de respuesta rápida para el 2030 frente a los 5000 que establece actualmente la brújula estratégica.
Un ejemplo recentísimo de los progresos en política industrial se encuentra en la aprobación, el 3 de julio de 2026, de 5 proyectos en el marco de EDIP en el que 18 estados miembros toman parte, entre ellos España. Estos 5 grandes programas, cubren el desarrollo de 5 de las 9 capacidades clave establecidas en el libro blanco de la defensa. Es más, en el caso del reglamento Acción por la Seguridad de Europa (SAFE) mencionado, un punto para medir su éxito es el interés britanico en formar parte de él, lo cual se está negociando.
Con este nuevo panorama surgen algunas preguntas: ¿Vamos a tener resultados importantes en la integración de la política de defensa de los distintos países que hasta ahora tienen unidades dispersas? ¿Se logrará mitigar y reducir y cómo, la fragmentación del mercado europeo de defensa actualmente compuesto por 27 EE. MM? Tenemos alrededor de 170 sistemas de combate frente a 40 de EE. UU. Por ejemplo, el caso más llamativo es el de 14 carros de combate frente a 1 de EE. UU, lo que se reproduce igualmente en aviones y buques.
¿Es necesario tener una estructura de mando y control propia equivalente a la alianza atlántica? En su caso, ¿se conseguirá dotarla de un nivel de ambición equivalente (recursos humanos, materiales..) al de la alianza atlántica en un plazo razonable?, ¿cuántos años se van a necesitar para tener un cuartel general estratégico permanente equivalente?
Hay una cuarta pregunta: teniendo en cuenta la frialdad de la relación de la UE y sus EE. MM. con los EE. UU. y con la Alianza Atlántica, ¿cómo va a ser posible la compatibilidad entre ambas estrategias y políticas de defensa?, ¿cuál va a ser la relación futura entre ambas organizaciones y conjuntos de países?
Por último, hay que resaltar que la situación de la agresión rusa a ucrania está cambiando en los últimos tres meses, tanto desde el punto de vista militar, donde ya no existen avances rusos incluso retrocesos, como desde el punto de vista económico y político, ya que como es sabido, los drones ucranianos han tenido éxito en más de 30 refinerías rusas con lo que por primera vez en las últimas semanas en rusia hay colas en los surtidores. En esta situación ¿estos avances se van a mantener?, ¿se va a conseguir una negociación rápida, debido a que el presidente Putin está incluso dispuesto a negociar con la UE, cuestión que hace un año era imposible? Y por lo tanto, ¿se puede conseguir un acuerdo relativamente pronto?
En este contexto cambiante, en diciembre del 2022 estuvimos en el Banco Europeo de Inversiones invitado por Román Escolano, Presidente del mismo y miembro de nuestra comisión ejecutiva y tuvimos una reunión en la sede de su consejo de administración pudimos ver la potencia que tenía el banco, pero sin embargo, nos explicaron con claridad que tenían limitado los proyectos de defensa, pero ya nos señalaron que iba a cambiar. En la actualidad, este es otro de los elementos que han cambiado, estando ya financiando importantes proyectos de defensa.
A lo largo del curso nos hemos planteado un conjunto de interrogantes, que son de enorme actualidad y que queremos dar una respuesta colectiva durante estos tres días de reflexión conjunta. En definitiva, ¿se mantendrá el reciente impulso que permita concretar el imperativo de seguridad y defensa de la UE?
Francisco Aldecoa
Director del curso “El imperativo de la seguridad y defensa en la Unión Europea”
Madrid, 4 de julio del 2026


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