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CONFERENCIA DE SEGURIDAD DE MÚNICH 2026
Madrid, 24 de febrero de 2026
Nerea Pino, Colaboradora del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo.
La 62ª Conferencia de Seguridad de Múnich 2026 resalta el liderazgo europeo ante la crisis del orden liberal, descrita en «Under Destruction» como víctima de una «política de demolición». Se debatió la seguridad europea por Ucrania, relación transatlántica, multilateralismo y tecnología. La UE defiende normas internacionales, apoya a Ucrania e invierte en defensa sin renunciar a valores democráticos y climáticos.
La 62ª Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC 2026), celebrada del 13 al 15 de febrero, ha puesto de relieve el papel de Europa como principal defensora del orden internacional basado en reglas en un contexto de creciente inestabilidad. Bajo el lema del Munich Security Report 2026, “Under Destruction”, la conferencia describió un escenario en el que las instituciones, las normas y los compromisos multilaterales no solo se erosionan lentamente, sino que son objeto de ataques deliberados desde dentro de las propias democracias. La expresión “política de demolición” refleja bien esa idea. Hace referencia a fuerzas políticas y sociales que ya no buscan reformar el sistema, sino cuestionar su legitimidad, bloquear su funcionamiento y debilitar los mecanismos de cooperación que habían sostenido la estabilidad desde la posguerra.
En este contexto, la MSC 2026 reunió a jefes de Estado y de Gobierno, ministros de exteriores y defensa, representantes de organizaciones internacionales y expertos de think tanks para debatir sobre los principales retos de seguridad. El primer eje central fue la seguridad europea, marcada por la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania y la necesidad de adaptar la arquitectura de defensa del continente. La idea de que Europa debe dejar de ser un mero “consumidor” de seguridad y convertirse en un proveedor efectivo estuvo muy presente en los discursos. Ello implica aumentar el gasto en defensa, fortalecer la base industrial europea, mejorar la coordinación en capacidades militares y reforzar la resiliencia energética e infraestructural frente a amenazas híbridas.
El segundo eje fue el futuro de la relación transatlántica. La alianza con Estados Unidos continúa siendo el pilar de la seguridad europea, pero en Múnich se percibió una cierta ambivalencia. Por un lado, hay reconocimiento de que no existe alternativa real a la cooperación con Washington; por otro, preocupa la creciente imprevisibilidad de la política estadounidense. Esto ha reforzado el discurso europeo sobre la “autonomía estratégica” entendida no como ruptura con la OTAN, sino como capacidad de actuar cuando Estados Unidos no pueda o no quiera hacerlo.
Un tercer bloque de debates giró en torno a la crisis del multilateralismo y del orden internacional basado en reglas. Las grandes instituciones creadas en la segunda mitad del siglo XX se enfrentan a bloqueos políticos, tensiones entre grandes potencias y una pérdida de legitimidad. En Múnich se insistió en que el riesgo no es únicamente la competencia entre Estados, sino la fragmentación del sistema en bloques enfrentados. De ahí la llamada a reformar el multilateralismo, no a abandonarlo, sino a ampliar la representación y abordar de forma más creíble las preocupaciones del Sur Global.
La dimensión tecnológica añadió una capa de complejidad a todos estos debates. La conferencia dedicó un espacio considerable a la ciberseguridad, la inteligencia artificial, el control de tecnologías críticas y la protección de infraestructuras esenciales. Este proceso de “securitización” de la economía y la tecnología ha convertido la interdependencia en herramienta de competencia estratégica.
Para una perspectiva europea, la MSC 2026 también ha sido una oportunidad para proyectar a la Unión Europea como un polo de estabilidad y responsabilidad. A diferencia de otros actores que recurren a la “política de demolición”, la UE ha insistido en la necesidad de reforzar el derecho internacional, sostener el apoyo a Ucrania, invertir en defensa y al mismo tiempo mantener su compromiso con la democracia, el Estado de Derecho y la acción climática.
En base a esto, la Conferencia de Seguridad de Múnich 2026 ha funcionado como un diagnóstico colectivo de un orden “en destrucción”, pero también como un espacio donde Europa explora líneas de respuesta. El futuro del orden liberal dependerá de la capacidad de la UE para contener la “política de demolición” interna, reconstruir consensos y combinar poder militar, resiliencia económica y cohesión social.
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