2. El libre comercio entre Bruselas y Nueva Delhi: un acuerdo que cambia el comercio mundial.
29º BOLETÍNINFORMATIVO «EUROPA SE MUEVE» 06/12
EUROPA NO ES VASALLO
EL LIBRE COMERCIO ENTRE BRUSELAS Y NUEVA DELHI: UN ACUERDO QUE CAMBIA EL COMERCIO MUNDIAL
Madrid, 6 de febrero de 2026
Álvaro Márquez, Colaborador del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo.
Un acuerdo de casi 2.000 millones de consumidores no es solo una cifra: es una declaración de intenciones. La Unión Europea y la India han sellado el mayor pacto comercial del viejo continente, reordenando su relación económica en un mundo fragmentado. La apertura de mercados y la reducción de aranceles refuerzan una alianza basada en reglas y estabilidad. Más allá de lo económico, el acuerdo marca una apuesta estratégica frente al aislacionismo y redefine el alcance del poder europeo.
Un acuerdo comercial de casi 2.000 millones de consumidores es difícil de materializar. No es de extrañar que haya tardado casi dos décadas en gestarse, pero finalmente la Unión Europea y la India han conseguido cerrar el mayor acuerdo de libre comercio para el viejo continente. Este pacto reordena su relación económica y lanza un mensaje político claro: en un mundo cada vez más fragmentado, la Unión Europea sigue apostando por el multilateralismo. La firma, realizada el 27 de enero durante la cumbre bilateral en Nueva Delhi, no es solo un éxito histórico para la Unión, es una declaración de intenciones. Tal es la magnitud del acuerdo que ambas partes, en conjunto, concentran cerca del 20 % del PIB mundial. El pacto responde a una necesidad compartida por ambos gigantes: diversificar alianzas en un contexto en el que la política exterior de la Administración Trump y su lógica proteccionista ponen en jaque el orden económico internacional. En este escenario, Bruselas y Nueva Delhi apuestan por reforzar un libre comercio regulado, con márgenes claros y compromisos a largo plazo, sumándose a la resistencia frente al aislacionismo que el acuerdo entre la UE y Mercosur ya había marcado a comienzos de este mismo año. Entrando en materia, el acuerdo supone una apertura progresiva de mercados sin precedentes en la relación bilateral. La India se compromete a reducir o eliminar aranceles sobre aproximadamente el 96 % de las exportaciones europeas, mientras que la Unión hará lo propio con un volumen equivalente de productos indios. Para las empresas europeas, esto se traduce en un ahorro estimado de hasta 4.000 millones de euros anuales en derechos de aduana y, lo que es aún más relevante, en una entrada mucho más competitiva en uno de los mercados con mayor crecimiento del planeta. Los beneficios se concentran especialmente en sectores industriales estratégicos: maquinaria, productos químicos, farmacéuticos, electrónica y aeronáutica verán desaparecer de forma gradual las barreras que durante décadas han limitado su presencia en la India. También el sector agroalimentario europeo sale reforzado, ya que productos como el vino o el aceite de oliva se beneficiarán de la eliminación de aranceles, abriendo nuevas oportunidades para los productores del Mediterráneo europeo. Pero el acuerdo no se limita a la rebaja de aranceles, va más allá. La India se compromete a facilitar el acceso de empresas europeas al comercio de servicios, incluyendo sectores como las finanzas, el transporte marítimo o los servicios profesionales. El objetivo de fondo es claro: ofrecer seguridad jurídica, previsibilidad y reglas estables en un mercado complejo, favoreciendo la inversión y fomentando relaciones económicas duraderas, no solo para las grandes empresas, sino también para las pymes europeas. Lejos de una apertura radical que pudiera desestabilizar sectores estratégicos para la economía europea, el texto incorpora líneas rojas decisivas, dejando fuera de la liberalización algunos productos agrícolas sensibles. De este modo, se refleja una voluntad política clara de proteger sectores estratégicos y evitar conflictos sociales con los colectivos más vulnerables. El camino institucional todavía no ha concluido. Queda por superar la revisión jurídica del acuerdo, así como su traducción a todas las lenguas oficiales y el proceso de ratificación por parte de los organismos políticos, tanto de la Unión Europea como de la India. Si el calendario se cumple según lo previsto, el acuerdo podría entrar en vigor a lo largo de 2026 o a comienzos del año siguiente. El impacto político del acuerdo entre la UE y la India ya se ha dejado sentir en el panorama internacional. Frente a una política comercial europea que defiende el libre comercio regulado y la estabilidad de los mercados internacionales, aquellos actores que promueven el aislacionismo mediante “castigos” arancelarios han reaccionado. Estados Unidos ha percibido el acuerdo UE-India como una amenaza a su posición geoestratégica comercial y ha acelerado negociaciones con Nueva Delhi para tratar de reforzar su imagen internacional. Sin embargo, este entendimiento entre Washington y la India dista mucho de la profundidad del pacto alcanzado con la Unión Europea. No se trata de un acuerdo de libre comercio integral, sino de un compromiso limitado centrado en el suministro de petróleo y en sectores estratégicos para Estados Unidos, como el armamentístico o el aeronáutico. Con todo ello, el acuerdo entre la Unión Europea y la India representa un éxito político y económico de primer orden, tanto por su escala como por su ambición. Más allá de las cifras, consolida a la UE como un actor central capaz de tejer alianzas estratégicas en un contexto internacional adverso. Se trata de un pacto que refuerza el multilateralismo, amplía el margen de influencia europea y redefine el equilibrio del comercio global en el siglo XXI.
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