4. El Marco Financiero Plurianual 2028-2034 hace avanzar la integración política y económica europea en clave federal

27º BOLETÍN INFORMATIVO «EUROPA SE MUEVE» 13/01

LA RESPUESTA DE LA UNIÓN FRENTE A LA POLÍTICA INTERVENCIONISTA DE TRUMP

EL MARCO FINANCIERO PLURIANUAL 2028-2034 HACE AVANZAR LA INTEGRACIÓN POLÍTICA Y ECONÓMICA EUROPEA EN CLAVE FEDERAL

Madrid, 13 de enero de 2026

Álvaro Mella, Colaborador del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo.

El nuevo Marco Financiero Plurianual 2028-2034 promete avanzar en la integración financiera del continente. Recientemente en las últimas semanas se han vivido cambios sustanciales en sus negociaciones, que se han visto claramente afectadas por las manifestaciones de los sectores agrícolas, los cuales protestaban contra la aprobación del acuerdo de Mercosur.

El nuevo Marco Financiero Plurianual 2028-2034 promete avanzar en la integración financiera del continente. Recientemente en las últimas semanas se han vivido cambios sustanciales en sus negociaciones, que se han visto claramente afectadas por las manifestaciones de los sectores agrícolas, los cuales protestaban contra la aprobación del acuerdo de Mercosur.

En la cumbre de mediados de diciembre de 2025, los líderes de la UE dieron una consagración a este proceso presupuestario. El marco negociador que había diseñado la presidencia danesa tuvo sus efectos, y exhortaron a la actual presidencia de Chipre al frente del Consejo de la UE que promocione los trabajos pendientes para alcanzar un acuerdo óptimo. El pacto que se negocia busca antes de que termine este 2026 que se apruebe a tiempo toda la legislación pertinente para que dicha financiación pueda fluir sin vericuetos a partir de enero de 2028. Con estas decisiones recientes queda claro que existe un compromiso político firme para que la UE consolide su calendario y coordine conjuntamente sus labores financieras, garantizando las inversiones mancomunidas en sanidad, innovación, infraestructura y otras prioridades europeas.

De la propuesta de la Comisión para el MFP 2028-2034 podemos destacar un presupuesto de 2 billones de euros que significa el 1,26 % de la renta nacional bruta de la UE. Se pretende con estos guarismos crematísticos modernizar las inversiones y centrándose en tres objetivos principales: impulsar la soberanía, vigorizar la competitividad e incrementar la resiliencia.

En cuanto a la distribución del gasto, un 43,25% del presupuesto se destinaría a reducir la brecha interregional. Un 20,45% se centraría en la competitividad global, mientras que la educación y formación (Erasmus+), así como los valores democráticos recibirían un 2,45%.

El futuro presupuesto tendrá menos programas, pero será más flexible ante cualquier contingencia o crisis. Aquí podemos destacar que será la primera vez que se ofrezcan los préstamos “Catalyst Europe” para las inversiones estratégicas, y amparadas por la UE. Y como no podía ser de otra manera, el acceso a los fondos estarán condicionados con que se respete el Estado de derecho.

En cuanto a cómo pretende la UE financiarse, ahora se proponen cinco nuevas fuentes de ingresos (de recursos propios), que abarcan gravámenes sobre emisiones, residuos electrónicos e imposiciones de grandes empresas, para así no depender de las aportaciones directas de los Estados miembros.

No podemos dejar de mencionar la reunión del Consejo Europeo del 18 de diciembre (tomando nota de los avances logrados, y destacando la importancia de llegar a un acuerdo antes de fin de este año). También ha sido muy importante acuerdo parcial que se ha alcanzado en el Consejo de la UE el 15 de diciembre del Mecanismo “Conectar Europa” (MCE III), que representa un programa capital para las redes transeuropeas, tanto a nivel de transporte (que amplía la lista de proyectos de interés común, y tiene más en cuenta que nunca las singularidades insulares), a nivel energético (que para consolidar la Unión de la energía, se busca suprimir los cuellos de botella y mejorar la presencia de las energías renovables) y de gobernanza (ya que el Consejo busca que los países miembros participen en la elección de proyectos, y que adopten programas).

En conclusión, la financiación europea va camino a un presupuesto comunitario más contundente y sencillo, en el que el desarrollo de infraestructuras estratégicas (mediante el MCE III) sea la primera pieza en recibir un mandato de negociación formal. El nuevo MFP no será únicamente más amplio, sino que está diseñado para ejecutarse en una colaboración estrecha entre Bruselas, las regiones y los Estados miembros. Así, avanzamos hacia la integración reduciendo desigualdades, y las más importantes decisiones económicas se adoptarán de manera colectiva, y buscando el beneficio de todos.

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