5. La conferencia en Davos: el papel de la Unión y la reconfiguración en las alianzas
29º BOLETÍNINFORMATIVO «EUROPA SE MUEVE» 06/12
EUROPA NO ES VASALLO
LA CONFERENCIA EN DAVOS: EL PAPEL DE LA UNIÓN Y LA RECONFIGURACIÓN EN LAS ALIANZAS
Madrid, 6 de febrero de 2026
Natalia Viejo, Colaboradora del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo.
El Foro Económico Mundial, celebrado anualmente en Davos, Suiza, es un termómetro de las tensiones y prioridades globales. En esta edición, la presencia de más de 60 jefes de Estado y líderes empresariales subrayó la urgencia de encontrar consensos en un mundo cada vez más polarizado. En este contexto, los discursos de Macron y Trump no solo reflejaron las políticas de sus respectivos países, sino que también encarnaron dos modelos de liderazgo global: el multilateralismo reformista de Macron y el nacionalismo transaccional de Trump.
En un mundo donde las tensiones geopolíticas redefinen las alianzas, el Foro de Davos 2026 puso sobre la mesa un debate crucial: ¿puede Europa dejar de ser un peón en el tablero global? Tras las tensiones del año anterior, donde las sanciones comerciales dominaron la agenda, esta edición marcó un giro inesperado. Las intervenciones de Trump y Macron, junto a las voces de potencias medias, dibujaron un escenario de urgencia y oportunidad.
Trump dedicó gran parte de su intervención a justificar por qué Groenlandia debería ser estadounidense. Argumentó que su control evitaría que potencias rivales como Rusia o China ganen influencia en el Ártico, un espacio clave para la defensa de Occidente. Sin embargo, el mensaje más importante fue el cambio radical en la posición de Estados Unidos, afirmando que no iba a utilizar la fuerza para conseguir Groenlandia. Este cambio de postura tiene lugar tras la firme respuesta de la Comisión Europea y la unidad mostrada por la UE. Dirigido a Dinamarca y a la Unión Europea, buscaba calmar los ánimos tras semanas de especulación sobre un posible movimiento unilateral de EE.UU.
Pero el alivio es temporal. Trump recordó que, históricamente, otros presidentes intentaron comprar Groenlandia y criticó que Europa no agradezca la ‘protección’ estadounidense. Su tono oscila entre la amenaza velada —“pueden decir que no, pero lo recordaremos”— y la autoproclamada generosidad. Esta retórica expone la fragilidad del vínculo transatlántico: Washington actúa como garante, pero exige lealtad incondicional y recursos a cambio.
Frente a este escenario, Macron ofreció en Davos una hoja de ruta clara: la Unión Europea debe dejar de ser un mercado abierto sin protección y construir autonomía estratégica. Criticó el «nuevo enfoque colonial» de EE.UU. y analizó el impacto de la sobrecapacidad china. Su diagnóstico es contundente: el mundo ya no funciona con reglas, sino con la ley del más fuerte.
La solución, según el presidente francés, pasa por tres ejes:
Protección inteligente: usar herramientas como el mecanismo anti-coerción de la UE para defender sectores clave (automoción, química, digital) sin caer en el proteccionismo cerril.
Simplificación regulatoria: eliminar burocracia que ahoga la competitividad, especialmente en energía y tecnología.
Inversión masiva: aprovechar el ahorro europeo (mayor que el estadounidense) para financiar innovación en IA, computación cuántica y transición energética.
Macron propone la cooperación en la OTAN, pero con mayor peso europeo ya que, si Europa no se toma en serio su defensa, Washington seguirá dictando las reglas.
El foro también dio voz a las «potencias medias», desde Canadá hasta Singapur, que rechazan quedarse al margen. Como dijo el primer ministro canadiense, Mark Carney: «Estamos en una ruptura, no en una transición». Estos países apuestan por coaliciones flexibles (plurilaterales, no globales) para evitar la bipolarización. «Si no estamos en la mesa, estamos en el menú», advirtió.
El presidente de Singapur, Tharman Shanmugaratnam, fue más allá: «El multilateralismo no ha muerto, pero necesita reformarse». Propuso alianzas temáticas (clima, comercio, seguridad) que eviten la parálisis de organismos como la ONU.
Conclusión: Europa en la encrucijada
Trump dejó claro que Groenlandia es solo el inicio: su doctrina de «América primero» no admite excepciones. Macron, por su parte, insistió en que Europa debe actuar para ser actor soberano. Las potencias medias, mientras, tejen redes para no quedarse atrás. El mensaje de Davos 2026 es urgente: la era de la dependencia automática de EE.UU. ha terminado.
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