4. Zelenski en Miami y Abu Dabi: una paz que interpela directamente a Europa
29º BOLETÍNINFORMATIVO «EUROPA SE MUEVE» 06/12
EUROPA NO ES VASALLO
ZELENSKI EN MIAMI Y ABU DABI: UNA PAZ QUE INTERPELA DIRECTAMENTE A EUROPA
Madrid, 6 de febrero de 2026
Jennifer Brown, Colaboradora del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo.
En un momento crítico de la historia europea contemporánea, las reuniones en torno al conflicto en Ucrania han adquirido una dimensión global que pone de manifiesto la necesidad de un liderazgo europeo fuerte y cohesionado. Las recientes conversaciones en Miami entre representantes estadounidenses y ucranianos, y las subsiguientes negociaciones trilaterales en Abu Dabi entre Ucrania, Estados Unidos y Rusia, son capítulos significativos en la diplomacia de este conflicto que afecta directamente a la seguridad y la estabilidad de toda Europa.
A finales de diciembre de 2025, altos representantes de Ucrania y Estados Unidos sostuvieron en Miami una serie de reuniones descritas por ambas partes como “productivas y constructivas”, aunque sin avances decisivos hacia un acuerdo de paz inmediato. En dichas conversaciones se abordaron documentos clave para una eventual solución negociada (incluidos marcos de garantías de seguridad y propuestas económicas y de prosperidad). Sin embargo, las partes reconocieron que todavía no se alcanzaron acuerdos sustantivos sobre las cuestiones territoriales ni sobre el modelo de seguridad que garantizaría la soberanía de Ucrania en el largo plazo.
Estas conversaciones en Miami, si bien no produjeron el tan ansiado acuerdo de paz, marcaron un punto importante: subrayaron la interdependencia entre los esfuerzos europeos y estadounidenses por apoyar a Ucrania. La diplomacia europea no puede limitarse a adoptar un rol subsidiario mientras su seguridad está en juego. Una Europa fuerte debe estar presente no solo como espectadora, sino como protagonista en la definición de los términos de cualquier acuerdo duradero. Eso implica cooperación estratégica con Estados Unidos y otros aliados, pero también la capacidad de proponer e implementar soluciones europeas propias, reforzando la arquitectura de seguridad del continente.
Con este telón de fondo, a principios de febrero de 2026 se celebró en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, una nueva ronda de negociaciones trilaterales mediadas por Estados Unidos entre delegaciones de Ucrania, Estados Unidos y Rusia. Estas conversaciones buscan establecer los parámetros de un posible acuerdo que ponga fin a casi cuatro años de guerra tras la invasión rusa de 2022. Aunque las negociaciones no alcanzaron un avance decisivo sobre los principales puntos en disputa, sí lograron un resultado tangible: un intercambio de prisioneros de guerra, con más de 300 detenidos repatriados, el primero en varios meses. Este tipo de resultados modestos a la par que concretos representan la importancia de mantener abiertas las puertas del diálogo incluso cuando el quid de la cuestión permanece sin resolver.
La respuesta europea a estas negociaciones ha sido contundente en su solidaridad con Ucrania y crítica con cualquier proceso que pueda dejar a la UE al margen de las decisiones que afectan directamente a su propia seguridad y estabilidad. Muchos líderes europeos han reiterado su apoyo a una paz justa que respete la soberanía y la integridad territorial de Ucrania, al tiempo que han expresado la necesidad de asegurar que la voz de Europa esté presente en futuras negociaciones de alto nivel, dado que el futuro de la seguridad europea no puede decidirse sin su participación activa. Además, la UE sigue comprometida con sanciones económicas sostenidas contra Rusia, apoyo económico a Kiev y propuestas estratégicas para fortalecer la defensa europea de manera autónoma, conscientes de que solo una Europa unida y fortalecida puede contribuir de manera efectiva a un orden de paz duradero en su propio vecindario.
En conclusión, aunque las reuniones en Miami y Abu Dabi no han resuelto el conflicto, sí han reafirmado la centralidad de la diplomacia multilateral y la urgencia de una Europa más cohesionada y proactiva en la búsqueda de la paz en su propio espacio geográfico. El camino es largo, pero reforzar el papel de la UE en estos procesos no es solo deseable, sino algo necesario para la seguridad colectiva de todo el continente.
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