1. A un mes de la agresión de Estados Unidos e Israel a Irán: una oportunidad más para la Unión Europea
32º BOLETÍNINFORMATIVO «EUROPA SE MUEVE» 26/03
EUROPA FRENTE A LA AGRESIÓN A IRÁN
A UN MES DE LA AGRESIÓN DE ESTADOS UNIDOS A ISRAEL E IRÁN: UNA OPORTUNIDAD MÁS PARA LA UNIÓN EUROPEA
Madrid, 26 de marzo de 2026
Francisco Aldecoa, Presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo.
Hace unos meses, en mayo de 2025, publiqué un libro titulado “La oportunidad de Europa frente a Trump” (Catarata, Madrid, 2025) donde avanzaba la hipótesis de que la Presidencia de Donald Trump en Estados Unidos podría ser una oportunidad para el desarrollo del proyecto europeo, tanto hacia dentro, profundizando en el federalismo, como hacia fuera, desarrollando una auténtica autonomía estratégica que implicara una política exterior independiente, que pudiera recuperar el multilateralismo eficaz que estaba desapareciendo con Trump.
A 25 de marzo del 2026, hemos comprobado que la situación incluso se ha agravado considerablemente con la intervención estadounidense en Venezuela, y el consiguiente secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, que fue un acto completamente ilegal y contrario al Derecho Internacional y a los principios básicos de las Naciones Unidas. Al mismo tiempo, ha producido un conjunto de víctimas, no solo militares, sino también civiles, del orden de un centenar y que los medios de comunicación apenas han resaltado. Así como la pretensión de adquirir Groenlandia a través del uso de la fuerza, a la que nos referiremos posteriormente. Y, sobre todo, la agresión a Irán.
No podemos olvidar el ataque masivo, mediante bombardeos, a partir del 27 de febrero por parte de Estados Unidos e Israel a Irán, que ha causado varios miles de muertos, principalmente civiles. Dichos ataques son claramente contrarios al derecho internacional, e implicó la ejecución de importantes líderes iraníes, especialmente el Ayatolá Alí Jameneí, junto con otras autoridades civiles, militares y religiosas de primer orden. La respuesta de Teherán supuso un ataque a Israel y a las bases estadounidenses en doce países árabes vecinos, lo que está llevando a la muerte de al menos 3.000 civiles en Irán, y un millar en Líbano, e incluso también israelíes. Es importante resaltar el editorial de The Economist del 7 de marzo, titulado “Una guerra sin estrategia” y donde claramente condena esta actuación, que es contraria al derecho internacional.
La respuesta europea frente a la agresión no ha sido lo suficientemente clara, tal y como nos hubiera gustado. Algunos Estados miembros consideraron negativa la legítima defensa por parte de Irán y tardaron en manifestar que la agresión estadounidense era también contraria al derecho internacional. Días después, algunos países como Francia, España e incluso Italia, dejaron claro que contravenía el derecho internacional y que, por lo tanto, no iban a participar en las operaciones de agresión, e impidieron la utilización de sus bases para la misma.
Esto fue lo que ocurrió en el caso de España o del Reino Unido, donde se impidió la utilización de la base de Rota y Morón en el caso español y la base de Diego García en el Índico en el caso británico. Si bien, al final esta base británica si fue utilizada y fue bombardeada por misiles de largo alcance iraníes. El Presidente Trump criticó la posición del Gobierno español en contra de la guerra. Señalando incluso la imposición de sanciones comerciales. Los países europeos y las instituciones, Comisión y Consejo señalaron la imposibilidad de sancionar comercialmente a un único país, ya que la política comercial en la Unión Europea es unitaria. Asimismo, apoyaron al Gobierno español.
Tuvo mucha importancia que, desde el punto de vista neutral, sin una declaración institucional, varios Estados, comenzando con Francia, enviaron un portaviones, como el francés Charles De Gaulle, para defender a Chipre, que había recibido un ataque de un misil iraní en una base militar británica en la isla, donde hubo víctimas. Asimismo, España envió la fragata Cristóbal Colón, en una forma implícita de aplicar el artículo 42.7, que implica una auténtica alianza defensiva por parte de la Unión Europea. En todo caso, los Estados miembros y las instituciones europeas defienden el no uso de la fuerza, salvo para la legítima defensa, que es lo que se está haciendo en el caso de Chipre. Por otro lado, apoyan la solución de la guerra a través de la vía diplomática.
El lunes 16 de marzo, el Consejo de Asuntos Exteriores y la Alta Representante Kaja Kallas manifestaron con claridad, ante la petición del Presidente de los Estados Unidos a colaborar en la libre circulación del Estrecho de Ormuz, la negativa a participar en esa guerra dado que “no es nuestra guerra” y no se solicitó a la OTAN, previos ataques, ninguna consulta. Además, han insistido que el Estrecho de Ormuz está fuera del ámbito de actuación de la OTAN. Por otro lado, han manifestado que la Unión Europea sólo va a ejercer acciones defensivas, defendiendo la integridad de los Estados miembros de la Unión Europea.
Asimismo, hay que resaltar la política comercial proteccionista que está aplicando durante el último año, en donde ha intentado poner aranceles del 15%, y hasta del 50%, a prácticamente todos los Estados de la Comunidad Internacional, lo cuál ha llevado a la sentencia del Tribunal Supremo del 20 de febrero de los Estados Unidos de anular estos aranceles, para lo que no sabemos todavía las consecuencias. Al mismo tiempo, la Unión Europea ha puesto en marcha una política de desarme arancelario con importantes países del mundo en donde, especialmente, hay que señalar el 17 de enero el acuerdo de libre comercio con Mercosur, que entró en vigor de forma provisional a principios de marzo. Asimismo, ha firmado un acuerdo comercial con la India el 27 de enero, y otros países más. Entre ellos, el más reciente es el del 22 de marzo con Australia.
Se suele olvidar que la decisión más importante que ha mantenido la Unión Europea ha parado, de forma contundente, la amenaza del uso de la fuerza que tenían los Estados Unidos hacia Groenlandia, que iba a adquirirla “por las buenas o por las malas”. Trump amenazó con sanciones arancelarias a los 8 países europeos (6 de la Unión Europea, además de Noruega y Reino Unido) que habían enviado barcos a la isla ártica para reconocer el terreno para establecer un posible despliegue. Ante esto, el Parlamento y la Comisión reaccionan y dicen que en esas condiciones no van a aprobar el acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos desde el verano. Como consecuencia, Trump tuvo que renunciar a sus pretensiones iniciales y considerar la posibilidad de llegar a un acuerdo de seguridad con Groenlandia por medio de la OTAN.
Hay que resaltar también, que desde el 3 de marzo de 2025, ha dejado de ayudar a Ucrania, hace ya más de un año. Sin embargo, se ha mantenido el apoyo intacto, de forma inquebrantable, de la Unión Europea, que no ha alterado el sentido de la guerra. Por otro lado, Trump ha autorizado la compra temporal de petróleo ruso para evitar la escalada de los precios por su guerra en Irán. La Unión Europea ha mostrado su oposicón rotunda a estas medidas, ya que beneficia claramente a Rusia.
Por último, hay que resaltar que el Consejo Europeo del 18 de marzo tuvo diversos aspectos positivos respecto a la petición de que todos los actores respetaran el Derecho Internacional. Sin embargo, a mi juicio, fue desproporcional el tratar igual a los agresores que a los agredidos, y faltaba una condena clara a la violación del Derecho Internacional por la acción cometida por Estados Unidos e Israel, los agresores. En cambio, se criticaba a Irán, que en algunos casos está contemplando el derecho a la legítima defensa. Asimismo, de la invasión y agresión sistemática de Israel a Líbano no se decía prácticamente nada.
De esta manera, podemos señalar que los Estados Unidos están saliéndose del concepto político de Occidente, tanto por el incumplimiento del Derecho Internacional, derecho humanitario y los derechos humanos, como por el abandono de los valores colectivos, como son la libertad, la solidaridad, el no uso de la fuerza, la falta de respeto a los migrantes. En todo caso, los efectos de Trump están produciendo una cohesión entre los Estados miembros cada vez más clara, que al principio no se veía y, especialmente también, con los países de la Comunidad Política Europea.
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