0. Informe del Presidente

30º BOLETÍN INFORMATIVO «EUROPA SE MUEVE»  24/02

EL CUARTO ANIVERSARIO DE LA AGRESIÓN A UCRANIA COINCIDE CON LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA

EL 4º ANIVERSARIO DE LA AGRESIÓN RUSA A UCRANIA COINCIDE CON LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA

Madrid, 24 de febrero de 2026

Francisco Aldecoa, Presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo.

El viernes en Nueva Economía Fórum asistimos a un desayuno en el que intervino Andrius Kubilius que fue realmente importante. En el mismo, recogió las ideas que viene manteniendo en las últimas declaraciones, así como en el Libro Blanco sobre la Defensa, en donde defiende que es el momento oportuno para poner en marcha una autonomía estratégica propia que garantice la disuasión incluso sin contar con la posible previsión de la transformación de la Alianza Atlántica. Asimismo, le dio un gran impulso a los pasos que se están dando conforme al reforzamiento de la industria de defensa europea y reafirmó una vez más el apoyo incondicional a Ucrania cuyo cuarto aniversario se produce el próximo 24 y donde este hecho ha sido un imperativo para el desarrollo de la política de defensa, incluso la posibilidad de un Ejército Europeo.

El día 24 de febrero de 2026 se celebra el cuarto aniversario de la agresión rusa a Ucrania, que ha supuesto el que la guerra llegue a las fronteras de los países de la Unión Europea, prácticamente por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y debido a la invasión rusa. Esto ha generado una destrucción de Ucrania sin precedentes, así como varios millones de fallecidos, más rusos que ucranianos, y hasta 10 millones de desplazados ucranianos. Sin embargo, la agresión rusa a Ucrania ha generado una cohesión inesperada entre la ciudadanía europea y entre los Estados miembros de la Unión y otros Estados democráticos de la sociedad internacional.

La agresión ha acelerado el imperativo de la Unión Europea de la Defensa. Hasta entonces, no se planteaba con tanta urgencia la necesidad de una defensa autónoma. Si bien, la política de Trump de poner en cuestión las relaciones transatlánticas, y la renuncia, desde el 3 de marzo de 2025, a enviar ayuda militar y económica a Ucrania, ha exigido el relanzamiento de la defensa europea, con un alcance que no se esperaba. Sobre todo, desde una lógica de autonomía estratégica completa, con objeto de tener una disuasión europea independiente.

Es importante recordar que, al comienzo de la agresión, los medios de comunicación señalaban que el apoyo europeo, de los Estados y de los ciudadanos, era grande, pero como consecuencia de los efectos económicos y las consecuencias de la guerra, y especialmente la dependencia europea de la energía rusa, iba a suponer un desaliento ciudadano hacia Ucrania. Sin embargo, cuatro años después, está ocurriendo lo contrario, ya que los efectos económicos no han sido para tanto, Europa y los Estados miembros han dejado de comprar energía a Rusia, ha habido 19 paquetes de sanciones económicas, y se está preparando el 20, que han hecho más daño en Rusia que las consecuencias de la guerra en Europa. En la actualidad, los niveles de apoyo de la política europea hacia Ucrania son los más altos, según el último eurobarómetro de enero de 2026.

Lo que sí está claro es que la guerra de Ucrania ha relanzado la necesidad de una política de defensa autónoma, de forma urgente. Recientemente, el Comisario de Defensa Kubilius ha manifestado la necesidad de poner en marcha unas Fuerzas Armadas de 100.000 efectivos, que sean operativos en poco más de dos años, con objeto de hacer creíble la alianza defensiva que, hasta ahora, y solo desde el 2025, cuenta con unos efectivos de reacción rápida de hasta 5.000 soldados, como consecuencia de la Brújula Estratégica de Borrell. Es decir, el imperativo de la defensa se ha puesto en marcha en gran medida gracias a la agresión rusa y el desentendimiento del Presidente Trump a apoyar a Ucrania.

La decisión adoptada por el Tribunal Supremo (de seis jueces a favor de 9), incluidos los conservadores nombrados por Trump, está teniendo una enorme relevancia. Sobre todo, aunque en los inicios de estas decisiones se ponía en duda la legalidad de esta política arancelaria, en la actualidad ha cogido completamente desprevenidos a la opinión pública americana e internacional y, posiblemente, es la corrección más importante que ha tenido el Presidente Trump durante este año largo de presidencia que probablemente va a afectar considerablemente al desarrollo del resto de la legislatura. Tiene tres dimensiones muy relevantes y de enormes consecuencias.

La primera dimensión es de carácter comercial, ya que anula la política proteccionista puesta en marcha por Trump desde el primero de abril, en donde se refirió al “día de la libertad” y en donde puso posteriormente un conjunto de aranceles de forma indiscriminada a todos los Estados, llegando a que a Brasil y a la India estableciera el 50%, entre otras exageraciones. Como consecuencia de la medida del Tribunal Superior, la política comercial queda anulada porque debe pasar por el Congreso de los Diputados y no ha pasado.

La segunda dimensión es de carácter constitucional y político, ya que hasta ahora parecía que el Presidente Trump no iba a tener ningún contrapeso y ningún control, ni jurídico ni político. Sin embargo, esta decisión pone de manifiesto que la Constitución sigue teniendo plenos efectos jurídicos y políticos y que el Tribunal Superior está dispuesto a cumplir con su obligación y a defender la vigencia de la misma. Con ello se establece un límite claro al poder del Presidente, del que algunos decían que era omnipresente.

La tercera dimensión es de carácter económico, ya que se entiende que el mismo va a tener una repercusión enorme, al anular aranceles por valor de 240.000 millones de euros, lo que supone el 0,5% del PIB. Si las empresas tienen la posibilidad de reclamar ese pago realizado que es ilegal, la repercusión económica sería importantísima y, por lo tanto, afectaría al conjunto de la economía americana, donde precisamente acabamos de ver que el tercer trimestre ha crecido solo el 0,4% y, por tanto, la repercusión económica sería muy dañina para el desarrollo presupuestario americano.

Las consecuencias para la Unión Europea como actor político que busca su autonomía estratégica son muy relevantes. Al anular la política comercial americana mantenida durante el último semestre de carácter proteccionista con unos aranceles tremendos, la política de la Unión y, especialmente, desde el punto de vista comercial al ser el competidor principal adquiere un nuevo relieve. Más allá de las consecuencias económicas, la relevancia política es insuperable y adquiere un nuevo valor. A su vez, frente al fracaso de la política comercial de Estados Unidos, el éxito creciente como consecuencia de la política comercial europea, antagónica a la americana y de libre comercio, con ejemplos como el de Mercosur, la India o Sudáfrica sigue adelante.

Sobre todo, hay que insistir que la política comercial europea es antagónica a la americana. Frente al proteccionismo y la subida de aranceles, la Unión Europea está poniendo en marcha el libre comercio, casi completo, siguiendo su planteamiento desde la puesta en marcha de la Política Comercial Común a partir de 1957. Además, hay que recordar que el acuerdo comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea del verano de 2025 está pendiente de ratificación como consecuencia de las sanciones arancelarias que pusieron los Estados Unidos por la política de ocho países europeos en defensa de Groenlandia. En la actualidad, se han abierto nuevas negociaciones.

Por último, en la Conferencia de Munich, que ha sido continuidad a las discrepancias que surgieron el año pasado con J.D Vance y la Presidenta de la Comisión Europea han continuado, si bien con un tono más cordial, por parte del Secretario de Estado Marco Rubio, en donde se ha podido visualizar las diferencias que hay entre la Administración Trump y la política europea, que cada vez existe más consenso. Hace dos semanas, estuve en un encuentro que organizó el Movimiento Europeo de Canarias en Tenerife, donde me llevé una enorme satisfacción al comprobar que las posiciones entre los diputados europeos del PP Gabriel Mato y del PSOE Juan Fernando López Aguilar eran casi completas. Coincidían también en gran medida con la posición del Representante de la Comisión Europea en Madrid, Daniel Calleja.

Para terminar, quiero felicitar a Carlos Brú, como lo hacemos en páginas interiores, por el noventa y nueve aniversario de su nacimiento. Le hicimos un homenaje merecido en Aldecoa, F. (2022). Un europeísta imprescindible hace cuatro años, al cumplir noventa y cinco años. En la actualidad, sigue colaborando con nosotros a través de diversos artículos y, sobre todo, guiándonos en su magnífico magisterio que es fruto de una experiencia de más de 70 años como europeísta y federalista convencido, de quien hemos aprendido gran parte de nosotros, en mi caso desde hace 50 años. Y una vez más, quiero rendir mi más entusiasta felicitación por su vida comprometida con el proyecto europeo.

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