Nuevo coraje y valentía para construir la UE de los trabajadores y los ciudadanos Valérie Parra. Responsable Europa. Secretaría Internacional de UGT

El pasado 1 de marzo, la Comisión Europea presentó el Libro Blanco sobre el futuro de Europa, que promueve la discusión sobre el futuro de los 27 países miembros de la Unión Europea, proponiendo cinco escenarios diferentes, objeto de debate, a lo que ha añadido la presentación de documentos anexos sobre temas específicos que tratarán del desarrollo de la dimensión social europea; la profundización de la Unión Económica y Monetaria, sobre la base del Informe de los Cinco Presidentes de junio de 2015; el aprovechamiento de la globalización; el futuro de la defensa europea y el futuro de las finanzas de la UE.

En los debates en los que hemos participado hasta el momento, desde la UGT hemos acogido positivamente que la Comisión Europea lance un amplio debate para fijar las bases del futuro próximo de la Unión Europea, pero nos sigue preocupando, y en cada ocasión lo hemos reiterado, que los agentes sociales (sindicatos y patronal) tengan la misma interlocución que la sociedad civil, expertos u organismos de distinta índole. Los interlocutores sociales somos parte del proceso de decisión de las políticas laborales en los organismos de los que somos miembros de pleno derecho, y así lo determinan las normas tanto nacionales, como europeas e internacionales. Por ello, nuestro sindicato puede participar en distintos foros de debate siempre haciendo recordar que en las instituciones en las que por ley participamos, nuestra actuación es de carácter vinculante. Por ejemplo, la Confederación Europea de Sindicatos (CES), fundada en 1973 y de la que somos miembro fundador, es el interlocutor social a nivel europeo para la información y la consulta en todas las instituciones europeas.

Hecha esta aclaración importante para nosotros, pensamos que el último escenario presentado en el Libro Blanco, que demanda una mayor cesión de soberanía de los países que nos parece necesaria para progresar y garantizar la protección social que se está perdiendo, es el que más se acerca de nuestras aspiraciones sindicales y sociales, pero también somos conscientes de que es el más difícil de realizar, dados los repliegues de ciertos Estados Miembro y el reciente Brexit, entre otras razones.

Los Estados Miembros se resisten a perder soberanía cuando, a la vez, la geometría económica mundial se está desplazando de un continente a otro, dando lugar a cada vez más desigualdades en nuestro propio continente y a incrementar la brecha entre países del norte y del sur. Los tratados comerciales de nueva generación, como el CETA, el TTIP o el , TISA son muy preocupantes ya que no solo pretenden el comercio entre países y compañías, sino también restringen derechos laborales y de los consumidores en beneficio de la especulación financiera, con el consiguiente dumping social.

En cuanto al empleo, queremos resaltar que los sistemas de negociación colectiva de la Unión Europea no incorporan todos los estándares de la OIT, lo que provoca que se excluya a un gran porcentaje de trabajadores en el mercado laboral que sigue aumentando las desigualdades entre trabajadores de distintos Estados Miembro, y probablemente la Directiva Posting no va a mejorar las cosas en materia de derechos de los trabajadores desplazados.

Estamos en un momento en que la Unión Europea ha perdido valores en derechos humanos incuestionables, cuyo claro ejemplo se ha visto recientemente en la falta de soluciones humanitarias para con los refugiados provenientes de zonas de conflicto en el Sur del Mediterráneo. El maltrato a los flujos migratorios demuestra que hay levantamiento de fronteras y muros para las personas en la UE, pero no así para el capital financiero. Las políticas energéticas, el cambio climático, el terrorismo internacional, la seguridad alimentaria, la política comercial, la lucha contra la delincuencia organizada, necesitan de un eficaz plan europeo de inversiones y de creación de empleo de calidad, en resumidas cuentas, de una verdadera dimensión social europea.

Pensamos que cuando la UE sea capaz de cambiar de rumbo y se sitúe como un promotor de la seguridad, la libertad y la prosperidad, como corresponde a su postulado fundacional, los ciudadanos volverán a creer en el proyecto europeo.
La Unión Europea se encuentra ahora en una encrucijada: o se remodela y reforma en una Europa más justa y más social, o colapsará. Se necesita con urgencia el cambio, y el movimiento sindical europeo debe contribuir a él, junto con todos los que están preocupados por el futuro de Europa.