Intervención aniversario de la caida del muro de Berlin Heinrich Kreft

A continuación la intervención del Dr. Heinrich Kreft, Ministro de la Embajada Alemana en Madrid, en el acto de conmemoración del veinticinco aniversario de la caida del muro de Berlin.

Para Alemania es un gran honor poder celebrar con Ustedes aquí en el Congreso de los Diputados, la casa de los representantes del pueblo, el vigésimo quinto aniversario de la caída del Muro de Berlín.

Señor Presidente Nasarre, mucho le agradezco a Usted y al Movimiento Europeo esta iniciativa.

En estos días Alemania vuelve la vista atrás llena de orgullo y alegría hacia un cuarto de siglo de reunificación alemana y celebra la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989.

En retrospectiva el 9 de noviembre de 1989 es uno de los días más felices de la Historia alemana: fue la victoria de la libertad sobre la represión, la realidad largamente deseada de unidad y libertad, que puso fin a los cuatro decenios de división alemana durante la Guerra Fría.

Hoy recordamos una jornada histórica, una ocasión que un pueblo rara vez puede vivir. Sin la ayuda de nuestros vecinos y socios esto no habría sido posible. Sólo con nuestros aliados y amigos en Europa y con los EE.UU. pronto se pudo superar la oposición inicial y recuperar la confianza en una Alemania unida. Nuestros líderes políticos del momento, con el entonces Canciller Federal Helmut Kohl y el entonces Ministro Federal de Relaciones Exteriores Hans Dietrich Genscher a la cabeza, aprovecharon esta oportunidad histórica única para lograr una patria alemana unificada. En ello pudieron contar con la aprobación de hombres de Estado con visión de futuro.

Uno de los primeros en pronunciarse a favor de una Alemania unificada fue el entonces Presidente del Gobierno Felipe González. Su solidaridad con los alemanes en el deseo de éstos de unidad en la libertad la expresó pronto con las palabras:

“Cuando vemos al caballo de la historia pasarnos al galope, es imparable. Enhorabuena. El curso de la Historia ha cambiado. Podéis contar conmigo en el proceso de reunificación.”

Felipe González pronto supo ver que el pueblo alemán se levantaba como un caballo que ha tirado al jinete y se desboca. El pueblo se tomó la libertad de tirar el Muro y levantarse contra la represión y la arbitrariedad.

Con las sencillas palabras “¡Nosotros somos el pueblo, nosotros somos un solo pueblo!” los alemanes del este hicieron tambalear y caer todo un sistema. España apoyó la reunificación alemana desde el primer momento y siempre.

Por ello quedamos agradecidos entonces y seguiremos estando eternamente agradecidos a nuestros amigos españoles – a todos ustedes. No obstante, para Europa y para nosotros los europeos la caída del Muro de Berlín es mucho más aún:
pues el fin de la división de Alemania también significó el fin de la división de Europa.

No sólo los alemanes del este, sino también los polacos y húngaros, los checos y los eslovacos y muchos más eligieron con vehemencia la libertad. Por ello la caída del Muro de Berlín es también símbolo de la caída del Telón de Acero que dividió Europa durante tanto tiempo, demasiado tiempo.

1989-90 fue el renacer de una Europa unificada, libre y democrática.

Así pues el vigésimo quinto aniversario de la caída del muro nos recuerda el gran logro que es una Europa unificada y que ni mucho menos se puede sobreentender.
Sólo desde la perspectiva actual queda claro lo breve que fue el momento para que la Historia pudiera tener un final feliz.

¿Sería posible también hoy en día una reunificación de Alemania y de Europa?

Si hoy miramos hacia Europa, vemos un continente cohesionado económica y políticamente, y que continúa su proceso de cohesión. La superación de la división de Europa fue asimismo el inicio de una nueva etapa del proceso europeo de unificación e integración.

Desde los Tratados de Maastricht y Amsterdam hasta el Tratado de Lisboa hemos seguido ampliando y fortaleciendo las instituciones europeas. También las personas se han ido acercando.

Con sendas ampliaciones de 2004, 2007 y 2013 no sólo demostró su capacidad de integración la Unión Europea, sino que para muchas personas además se hicieron realidad sus esperanzas y visiones de los años 1989 y 90.

Por supuesto que ello nos ha exigido a todos mucha voluntad de compromiso y capacidad de convicción. Ha habido que actualizar los Tratados y adaptarlos a los nuevos pasos integradores, ha habido que ajustar o crear algunos mecanismos e instrumentos. Muchos alemanes tanto en el este como en el oeste pagaron un precio por la reunificación. Para muchos ciudadanos del este la reunificación supuso la pérdida del puesto de trabajo y para los alemanes occidentales, impuestos y tasas más elevados.

No solo el este perdió la casi totalidad del tejido industrial; también la Alemania reunificada tuvo que enfrentarse a enormes reformas estructurales. Si esto sucedía en Alemania, tanto más en el este de Europa. Es el gran mérito de los europeos haber aceptado y superado todos estos desafíos.

Hemos hecho de la Unión Europea una región de seguridad y estabilidad, de paz y libertad. Los europeos podemos estar muy orgullosos de este éxito.

25 años tras la caída del Muro tenemos más movilidad, salud, bienestar, cultura, progreso tecnológico y, en muchos aspectos, más libertad que nunca para diseñar nuestra vida personal.

Por otra parte debemos ser conscientes de que la libertad sigue siendo un bien frágil, y que la libertad y la democracia se deben defender y se debe luchar por ellas diariamente. Hoy las miradas vuelven a dirigirse hacia Europa.

Las crisis no sólo marcan nuestro tiempo, sino también nuestras acciones. No sólo las diversas crisis en nuestras fronteras exteriores requieren una respuesta de Europa.
Pienso en Ucrania. Pienso en nuestros vecinos del sur y las turbulencias políticas y económicas en gran parte del mundo árabe. Entre ellas se cuentan los crecientes flujos de refugiados de Oriente Próximo y el Norte de África; además de la epidemia del Ébola en África Occidental.

Para poder superar estos desafíos, como Unión Europea debemos actuar con mayor unidad en política exterior.

Asimismo se requiere una respuesta conjunta a los retos que nos plantean la globalización y la creciente competencia internacional.

Para que Europa pueda mantenerse en el escenario global, debemos entender nuestro futuro como un mismo futuro y unir nuestras fuerzas, en lugar de agotarlas en debates internos.

Alemania y España predican con el ejemplo. Los Jefes de Gobierno de nuestros dos países mantienen un contacto intenso y unas estrechas relaciones de amistad.

Se aprovechan todas las oportunidades para intercambiar opiniones.
Hace cuatro semanas visitó España la Corte Constitucional Federal por invitación de su institución homóloga en España, el Tribunal Constitucional. Poco después una delegación de alto nivel del Senado viajó a Alemania para mantener un intercambio de información. Igualmente estrechas son las relaciones de amistad entre Alemania y España en otros aspectos de la vida social.

La celebración en la Puerta de Alcalá, con la que esta noche conmemoramos la caída del Muro de Berlín, es muestra de nuestra amistad y colaboración y del intenso intercambio cultural.

Quiero invitarles a que asistan a la transformación de la Puerta de Alcalá en la Puerta de Brandemburgo a las nueve de esta noche.

Excelencias, Señoras y Señores:

La victoria de la libertad y la democracia en la revolución pacífica de Europa Central y del Este ha hecho posible la unidad alemana y ha cambiado el rostro de Europa ara siempre. Celebrar el fin de la división de Alemania en 1989 implica además recordar 1939; pues en el principio de la división de Alemania y Europa, superada en 1989, estuvo la Segunda Guerra Mundial, provocada por nosotros los alemanes y que tanto sufrimiento trajo a las gentes en Europa.

A la época más oscura de la historia alemana y europea le ha seguido la más pacífica, en la que todos disfrutamos de un grado de libertad individual que ninguna generación antes de nosotros ha tenido.

El mundo nos envidia por esta obra europea de unificación y de paz, por nuestra democracia y nuestro bienestar.

Conservemos y desarrollemos este logro histórico.

Muchas gracias.