Chaves Nogales en el Londres del brexit Isabel Jiménez Heras

Durante las últimas semanas de febrero, mientras en el vecino Parlamento de Westminster se debatía una y otra vez la salida británica de la Unión, en la sala de exposiciones de la representación de la UE ante el Reino Unido se rendía homenaje al europeísmo y a la lucidez del periodista sevillano Manuel Chaves Nogales.

La muestra, organizada por la Universidad de Sevilla en colaboración con el Instituto Cervantes de Londres, presenta su trayectoria vital y profesional a través de un conjunto de paneles con excelentes textos en inglés y de fotografías que por sí solas acreditan la dimensión europea del periodista sevillano. Es de lamentar, sin embargo, que sólo hubiese una vitrina con algunas ediciones originales de sus obras tanto en español como en inglés y ejemplares de los periódicos que dirigió, objetos que se antojan escasos.
La exposición comienza por sus años de formación en la próspera Sevilla de los años veinte y prosigue reseñando sus años de éxito profesional en Madrid, donde llegó a ser director de los las cabeceras Ahora y Estampa. Así, no se omite en la exposición la presencia de temas propiamente españoles, y no sólo de la actualidad política de la dictadura de Primo o de la República sino también su preocupación por cuestiones más sociales. Aparecen fotografías de las fiestas de Sevilla, pero también del comité obrero de su periódico durante la guerra civil. Se destacan tanto su extraordinaria biografía del torero Juan Belmonte como su novela “El Maestro Juan Martínez que estaba allí”, en la que relató la revolución rusa desde la experiencia de un bailaor de flamenco. Estos dos libros le valieron al periodista un éxito notable en su tiempo.

Pero, por encima de todo, la exposición explora el perfil europeísta de Chaves Nogales. Chaves es considerado el pionero en España del reporterismo moderno y del periodismo de investigación: desplazándose con frecuencia al escenario en que se producen las noticias, indagando en las causas de los acontecimientos, dando siempre gran relevancia a la imagen fotográfica, algo aún novedoso en esas décadas. A ello ayudó en gran medida su pasión por la naciente aviación. Uno de sus trabajos más arriesgados fue la serie de reportajes titulada “La Vuelta a Europa en Avión”, publicados en 1928, resultado del viaje que realizó desde Madrid hasta el Cáucaso a bordo de un aeroplano.

Siendo consciente de que todo lo que acontecía en la Europa convulsa de entreguerras era del máximo interés para sus lectores, la dimensión europea del periodismo de Chaves destaca entre sus contemporáneos. Fue quien mejor contó en español el triunfo de la revolución bolchevique (Lo que queda de la Rusia de los Zares, 192…) y el ascenso de los fascismos. La exposición destaca su entrevista a Goebbles: “ridículo, grotesco, con su gabardinita, el hombre más peligroso de Alemania”. Este conocimiento de primera mano de los movimientos extremistas que iban a protagonizar la tragedia de Europa le permitió formarse pronto una posición claramente contraria a ambos.

En noviembre de 1936, iniciada la Guerra Civil, Chaves Nogales se exilió con su familia en Francia (“cuando el gobierno de la República abandonó su puesto y huyó a Valencia, yo también abandoné el mío, ni un minuto antes ni un minuto después”). Los paneles de la segunda parte de la exposición reflejan su peripecia en los sucesivos exilios, primero en Francia y luego en Inglaterra.
Recién instalado en Francia, escribió su obra más famosa, la colección de relatos sobre la Guerra Civil titulada “A Sangre y Fuego”. Los relatos fueron publicados en español durante 1937 en el diario La Nación de Buenos Aires y enseguida traducidos al inglés y al francés y extensamente publicados en medios de Gran Bretaña y de Francia. El emocionante y lúcido prólogo con el que abre la recopilación le ha granjeado, especialmente desde principios de este siglo ser considerado como el máximo exponente de la denominada Tercera España. Acertadamente, en el folleto de la exposición se reproduce íntegramente la traducción al inglés de este magnífico prólogo.

Cuando Francia cayó bajo el dominio nazi, la familia de Chaves volvió a España y él consiguió mudarse a Inglaterra. Los últimos paneles de la exposición narran cómo fundó una agencia de noticias en Fleet Street, desde donde surtía de información en español a los diarios de la América hispanohablante. Formó parte del amplio grupo de republicanos españoles instalados en el Reino Unido, amparados en cierta manera por la figura de Salvador de Madariaga, entonces profesor en Oxford.

La exposición cierra con un texto perteneciente a su obra La agonía de Francia, escrito en el barco que lo conducía al exilio inglés, que resulta especialmente inquietante en estos meses de populismos en Europa: “Pero la catástrofe de Francia, como la de España, no era la derrota definitiva. Era sólo una nueva etapa dolorosa de una lucha que no tiene patrias ni fronteras porque no es sino la lucha de la barbarie contra la civilización, de las fuerzas de destrucción contra el espíritu constructivo y el instinto de conservación de la humanidad, de la mentira contra la verdad”.

Si no hubiera muerto de forma inesperada en mayo de 1944, sin haber podido contar a sus lectores ni siquiera el desembarco de Normandía, Chaves Nogales seguramente habría estado junto a Madariaga en el Congreso de la Haya, informando sobre la creación del Movimiento Europeo. Por desgracia, su temprano fallecimiento, la naturaleza efímera y dispersa de su obra periodística y el hecho de que ninguno de los dos bandos lo considerase uno de los suyos (“un hombre como yo, por insignificante que fuese, había contraído méritos bastantes para haber sido fusilado por los unos y por los otros”) provocaron su olvido durante demasiados años.
Afortunadamente, desde Sevilla se abordó la necesaria tarea de rescate y reivindicación y en los últimos años se suceden reediciones de sus libros, ediciones de su obra periodística, actos académicos y divulgativos de su figura e incluso ficciones sonoras de sus relatos. Aplaudimos que este impulso haya llegado hasta Londres, donde Chaves está enterrado en una tumba sin lápida, y especialmente en estas semanas en las que Europa empieza a parecerse demasiado a su fantasma.