Borrell apuesta por la unidad de Europa para afrontar los desafíos globales

Por Miguel Ángel Benedicto
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Josep Borrell, apostó por reforzar la unidad europea para hacer frente a los desafíos y las amenazas del mundo globalizado, en el  Ciclo A la Europa que Vamos, organizado por el Consejo Federal Español del Movimiento Europeo (CFEME).

El acto conmemoró el 70 aniversario de la creación del Movimiento Europeo Internacional (MEI) y contó con las intervenciones del presidente del CFEME, Francisco Aldecoa, del vicepresidente del CFEME, Eugenio Nasarre y del ex presidente del MEI y del Parlamento Europeo, José María Gil-Robles.

Borrell destacó que hace más de 70 años se inició el proceso de construcción europea,  un invento del siglo pasado para resolver problemas intraeuropeos heredados de nuestras viejas querellas, cuando el mundo era bipolar y se consiguió la paz para Europa.

¿Para qué sirve la UE en estos momentos? se preguntó el ministro de Exteriores. “El argumento de la paz-según Borrell- ya no es suficiente, no moviliza”. Ahora vivimos en un mundo globalizado en el que China es una potencia influyente en Africa y América Latina, los EEUU ya no son la superpotencia post Guerra Fría y Reino Unido se marcha de Europa. “Frente a la amenaza rusa, el proteccionismo de Trump y una China en ascenso, Europa debe estar unida para no perder el tren de la historia”, afirmó Borrell.

El ministro de Exteriores subrayó, durante el almuerzo de trabajo en el Club Financiero Génova, las dos divisiones que atenazan a Europa en estos momentos. Por un lado, una fractura Norte-Sur de tipo económico a la que Borrell ve solución “con más dinero y mejoras institucionales, que deberían cerrarse con un presupuesto y una capacidad fiscal propios”.  Por otro lado, la división Este-Oeste, que es de tipo político y se debe a la crisis migratoria que para el ministro “es el mayor disolvente de la UE.  Borrell ve la solución en una Europa mestiza que gestione de manera ordenada la necesaria inmigración para una UE envejecida.

El ministro de Exteriores quiso lanzar un mensaje de optimismo para que Europa tenga el papel que le corresponde en el escenario mundial, siempre y cuando, los estados tengan la voluntad política de actuar juntos. “El futuro de la UE-subrayó Borrell-depende una unión más unida y más fuerte, de lo contrario seremos irrelevantes”.