Avances heterogéneos en la Dimensión Oriental de la Política Europea de Vecindad Victoria Rodríguez Prieto (Prof. Relaciones Internacionales. Universidad Antonio de Nebrija)

El próximo mes de mayo se celebrará el décimo aniversario de la creación de la Asociación Oriental cuyo balance obtenido hasta la fecha es significativo aunque heterogéneo.
La Asociación Oriental nace en 2009 como parte de la Política Europea de Vecindad, pero orientada únicamente a los Estados de Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Moldavia y Ucrania. Su principal objetivo se haya en impulsar (a nivel bilateral y multilateral) los vínculos políticos, económicos y sociales con estos países de conformidad con una ambiciosa exportación del acquis communitaire. Dicha exportación constituye la esencia o el eje vertebrador de esta iniciativa de ahí que el fomento de los vínculos con la UE (incluso el apoyo económico y de asesoramiento) esté condicionado al compromiso de los socios en su aproximación hacia principios tales como la democracia, el Estado de derecho o el respeto y defensa de los derechos humanos y libertades fundamentales.
El balance obtenido en esta última década difiere por países lo que confirma las distintas velocidades presentes en la región. Así, por un lado, destacan Georgia y, en menor medida, Moldavia y Ucrania los cuales conforman el grupo de los socios más avanzados en sus vínculos con la UE fruto de su mayor determinación en la ejecución de los cambios acordados. De hecho, son los únicos vecinos orientales que ya han firmado el acuerdo de asociación o disfrutan de la atractiva liberalización de visados. No obstante, encontramos diferencias significativas entre ellos ya que frente a Georgia, que lidera el impulso de las transformaciones en áreas como la lucha contra la corrupción o la reforma de la administración pública, Moldavia ha ralentizado sus progresos, sobre todo, tras la llegada al poder de I. Dondon a finales de 2016. Este viraje ha mermado sus vínculos con la UE quien no ha dudado incluso en reducir la financiación otorgada al país. Por su parte, Ucrania se halla inmersa en un conflicto civil, lo que unido a importantes problemas estructurales como los elevadísimos niveles de corrupción, merman posibles avances. Sin embargo, el apoyo europeo en Ucrania es esencial principalmente de cara a la disputa que mantiene con Rusia y la consecución de la deseada (aunque cada vez más alejada) integridad territorial del país.
Por otro lado, destaca Armenia que recientemente ha firmado el Acuerdo de Asociación Global y Reforzado con la UE siendo un paso intermedio entre el acuerdo de colaboración y cooperación firmado en los años 90 y los ambiciosos acuerdos de asociación. Por el momento, se halla en una fase inicial pero ya ha tenido un impacto en la región pues Azerbaiyán ha mostrado su interés por el mismo. Es precisamente este último país junto a Bielorrusia los Estados que se encuentran más alejados de la UE. En estos apenas ha logrado algún cambio e incluso retrocesos como acontece en el caso bielorruso en donde es especialmente preocupante la vigencia y aplicación de la pena de muerte por parte del gobierno de Lukashenko.
Más allá de los vínculos bilaterales, la Asociación Oriental presenta una dimensión multilateral. Fundamentalmente, son las cumbres bianuales de Jefes de Estado o de Gobierno los encuentros que favorecen una mayor visibilidad e impulso político a la iniciativa regional, tal y como se constató en la última cumbre celebrada en Bruselas hace ya un año. No obstante, los encuentros anuales entre los ministros de AA.EE. presididos por la Alta Representante son también importantes como, por ejemplo, aquel de la semana pasada en Luxemburgo. De igual modo hay novedosos proyectos multilaterales, complementarios a la exportación normativa a nivel bilateral. Son las plataformas temáticas (ámbito ejecutivo), la Asamblea Euronest (ámbito parlamentario) y el Foro de la Sociedad Civil (representantes de la ciudadanía) aquellas iniciativas que presentan un mayor desarrollo. En concreto, destacan los paneles de discusión en torno a cuestiones como la reforma del sector judicial o la gestión integral de fronteras en la plataforma temática I, la redacción y aprobación de distintas resoluciones de conformidad con una ambiciosa fundamentación normativa en el seno de Euronest o el despliegue de misiones de observación electoral en los comicios georgiano o moldavo por parte del Foro de la Sociedad Civil.
Por todo ello, la Asociación Oriental supone una clara superación de las primeras acciones desarrolladas con estos países en el marco de la Política Europea de Vecindad. Aunque, tal y como ya hemos señalado, aun el impacto es heterogéneo. En ello, las medidas implícitas en la última revisión de la vecindad (noviembre, 2015) y la Estrategia global para la política exterior y de seguridad de la UE (junio, 2016) serán esenciales para el impulso de avances más ambiciosos. Fundamentalmente, debemos hacer alusión a al principio de diferenciación, al pragmatismo, el fomento de la flexibilidad y la resiliencia. Así, respecto a los socios más avanzados, estas últimas proporcionarán una respuesta más adecuada a sus esfuerzos incidiendo, por lo tanto, en una mayor ejecución de los cambios. Ya que no debemos olvidar que, pese a los avances, estos aun presentan importantes carencias que han de ser solventadas como el cuestionado sistema judicial en Georgia. A su vez, dichas medidas también permitirían que los países que se hallan en una posición intermedia o más alejada encuentren nuevos marcos de cooperación con la UE tomando como referente el caso armenio.

En definitiva, los Estados que configuran el vecindario oriental gozan de gran relevancia al estar muy próximos a nuestras fronteras. Unas fronteras que no han de ser entendidas como líneas de separación sino de estrecha cooperación a través de la cual se pueda incidir en la transformación de estos países hacia los principios de la democracia o los derechos humanos (art. 8 TUE). Desde este enfoque, la UE persigue avanzar hacia los objetivos de desarrollo sostenible y seguridad con un impacto para los países de la región pero también para la propia seguridad europea. En este avance, la Asociación Oriental desempeña un papel clave siendo esencial para la actual UE y muy especialmente para la Europa a la que vamos.