Erasmus: 35 años del programa estandarte de creación de tejido social europeo y el desarrollo personal.

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Especial Año Europeo de la Juventud

Jóvenes con una mayor empleabilidad, formación académica, competencia idiomática,
madurez e independencia. El Programa Erasmus+, que este año cumple 35 años de
travesía, se ha consagrado como el estandarte de creación de tejido social europeo
entre jóvenes. Un éxito que representa la unidad de los Estados miembro de la Unión
Europea en la creación y el desarrollo de oportunidades para la movilidad
internacional.
Desde 1987, Erasmus+ y sus predecesores han venido ofreciendo a la juventud
oportunidades para adquirir nuevas experiencias en el extranjero. El pasado programa
Erasmus+, que se desarrolló entre 2014 y 2020, contó con un presupuesto de 14.700
millones de euros, dando al 3,7 % de personas jóvenes de la UE la oportunidad de
estudiar, formarse o adquirir experiencia laboral en otros países. El ámbito geográfico
del programa pasó de 11 países en 1987 a 34 en 2020.
En mayo de 2018, la Comisión presentaría su propuesta de un nuevo programa
Erasmus para el período 2021-2027 con el objetivo de hacerlo más inclusivo,
internacional y accesible para personas procedentes de diversos entornos.
Aún con la llegada de la pandemia dos años más tarde, el Programa Erasmus ha sido
considerado un “éxito” por diversas entidades como el Instituto de la Juventud en 2020.

Los datos del informe de ese mismo año muestran que el programa apoyó casi
640.000 experiencias de aprendizaje en el extranjero y proporcionó financiación a
20.400 proyectos y 126.900 organizaciones. Entre ellas, ESN (Erasmus Student
Network), cuyo objetivo es el enriquecimiento de la sociedad a través del estudiantado
internacional y que está presente en 42 países.
El paso abrupto al aprendizaje en línea puso de manifiesto la importancia de las
soluciones digitales a distancia para la enseñanza y el aprendizaje y demostró la
resiliencia del programa, incluso en el difícil contexto de 2020.
De hecho, en 2020, en el ámbito de la educación superior, más de 323.000 estudiantes
en prácticas, así como 44.000 miembros del personal, realizaron un período de
aprendizaje, formación o enseñanza en el extranjero; se cofinanciaron más de 185.600
actividades de movilidad para estudiantes y personal del sector de la educación y la
formación profesionales; casi 180.000 personas entre jóvenes y trabajadoras en el
ámbito de la juventud se beneficiaron de la financiación de Erasmus+; la Semana
Europea del Deporte alcanzó un nuevo récord, con más de 15,6 millones de personas
europeas participando en 32.600 actos.
La Comisaria de Innovación, Investigación, Cultura, Educación y Juventud, Mariya
Gabriel, declaró en marzo del pasado año que “el hecho de que el presupuesto de
Erasmus+ para los próximos siete años casi se haya duplicado muestra la importancia
que se concede en Europa a la educación, el aprendizaje permanente y la juventud”.

Entre las características más destacables del nuevo programa se encuentran: una
movilidad más inclusiva con mejores oportunidades para personas de orígenes
culturales, sociales y económicos diversos, así como para las personas que viven en
zonas rurales remotas; se apoyará la aceleración de la transición digital de los sistemas
de educación y formación; incentivos financieros para los participantes que utilicen
modos de transporte sostenibles en consonancia con el Pacto Verde Europeo y más
actividades de participación para jóvenes.
Desde hace 35 años la ciudadanía de toda Europa interactúa, intercambia y aprende a
través de la participación en actividades educativas, juveniles y deportivas más allá de
las fronteras. Una puerta de acceso a Europa y al mundo que une a personas de todo
un continente culturalmente tan diverso y crea un sentimiento de pertenencia y
solidaridad.
Los beneficios de la movilidad internacional se confirman repetidamente en los
estudios de impacto que se han realizado a nivel europeo y mundial y se pueden
resumir en cinco grandes áreas: lingüística, intercultural, profesional, académica y
personal.
Como novedad, los países de la Eurozona van a emitir este año una moneda
conmemorativa de 2 euros dedicada al 35 Aniversario del Programa Erasmus y,
coincidiendo además, con el Año Europeo de la Juventud, cuyo diseño se sometió a
votación el pasado marzo. La propuesta pretende dotar a la juventud de un papel con
mayor protagonismo en la construcción de la Europa del futuro. El Año Europeo de la
Juventud irá de la mano de la implementación del Next Generation EU en la provisión
de empleos de calidad, educación y oportunidades de formación e inspirarse en las
acciones, la visión y los conocimientos de las personas jóvenes para seguir
fortaleciendo y dinamizando el proyecto común de la UE, basándose en la Conferencia
sobre el Futuro de Europa.
Un broche de oro para 35 años de un programa que seguirá cambiando la vida de miles
de jóvenes a lo largo de todo el continente.

Escrito por Amaia Echevarría, Representante de Instituciones Europeas de ESN España

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