Decálogo para celebrar los 60 años del Tratado de Roma Miguel Angel Benedicto. Secretario General del Movimiento Europeo en España

Las calles de Roma dan la bienvenida a los europeístas 60 años después. El ambiente no es tan optimista como entonces. De seis Estados miembros hemos pasado a 28 pero uno de ellos, Reino Unido, ya no estará presente en la celebración del aniversario del Tratado que fundó la Comunidad Económica Europea. Los 27  jefes de Estado y de Gobierno deben elegir qué camino seguir, para salir de la mayor crisis que aqueja a Europa desde el fracaso de la Comunidad Europea de Defensa en los años 50 o el rechazo a la Constitución Europea a mitad de la década pasada.

Europa vive en una policrisis que tiene varios frentes. El primero, se inició con la Gran Recesión de 2008  y los posteriores rescates de Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre, que provocaron el ascenso del populismo de extrema izquierda en Atenas y Madrid y que han dado lugar a avances en la Unión Económica y Monetaria aunque sean insuficientes.

Continuó con la crisis entre Rusia y Ucrania por la invasión ilegal de Crimea y la posterior guerra en la zona del Donbass, que generó la necesidad de una política exterior y de seguridad más fuerte así como una menor dependencia energética de Moscú.

Siguió tras la Primavera Árabe con la guerra civil siria y el linchamiento de Gadafi en Libia que han dejaron a ambos países sumidos en el caos y con el ascenso del Daesh.

Los enfrentamientos bélicos dieron lugar al desplazamiento de millones de refugiados que hicieron tambalear al espacio Schengen y provocaron el ascenso del populismo y la extrema derecha en Francia, países del Este y Centro de Europa, Holanda y los nórdicos. La UE no tuvo más remedio que firmar un acuerdo con Turquía para frenar la muerte de los refugiados en el Mediterráneo. Ankara no dudará en utilizarlo para chantajear a la UE si lo ve necesario.

El terrorismo yihadista ha golpeado de manera brutal en Francia, Bélgica, Alemania y Reino Unido.

Asimismo, somos una región envejecida que ha caído del 25% de la población mundial antes de 1939 al 6% en la actualidad, que importa el 60% de su energía, con un gap en materia de innovación en relación a EEUU y el Sudeste asiático y con un fuerte retraso en el mundo digital.

Por último, el referéndum británico abrió las puertas a la salida del Reino Unido de la UE lo que ha sumido a Europa en una crisis existencial que debe evitar el efecto contagio mediante un proyecto ilusionante e integrador.

Pero Europa ha crecido a base de crisis y no se construye sin consenso ni compromisos. En Roma, sesenta años después, la UE debe responder a esos retos:

 

  1. Con las reformas necesarias para cerrar la Unión Económica y Monetaria (Unión Bancaria, Fondo de garantía de depósitos europeo, Tesoro Único, Eurobonos…) y mediante la consolidación de las instituciones postcrisis con un mayor control democrático; que permitan la estabilidad del euro y el crecimiento económico.
  2. Con una política Exterior, de Seguridad y Defensa más fuerte que permita hablar con una sola voz (frente a Rusia), afrontar los problemas en origen (Siria, Libia, Irak…), acabar con el Daesh pero también estabilizar estados fallidos con medidas políticas y económicas.
  3. Con la lucha frente al terrorismo yihadista mediante el refuerzo de Europol, compartiendo más información entre los servicios secretos de los Estados Miembros, implementando el registro de los pasajeros aéreos y con medidas europeas de justicia e interior que puedan evitar nuevos atentados.
  4. Con una Europa con política migratoria y de asilo común que permita el control de las fronteras europeas, más medios para Frontex (Agencia Europea de Fronteras) y normas de asilo para acoger a los refugiados que lo necesiten de manera solidaria entre los 27.
  5. Con frenos al ascenso del populismo de extrema izquierda y derecha afrontando los aspectos negativos de la globalización con un modelo social europeo que permita crecer, crear empleo y proteger a los más desfavorecidos con prestaciones sociales, pensiones adecuadas y asistencia sanitaria y educación.
  6. Con una gestión inteligente del Brexit que evite un efecto contagio y haga el menor daño a los derechos de los ciudadanos europeos, las empresas, el comercio y la defensa europea
  7. Con un mercado único de la energía, menos dependiente de Rusia y más limpio con energías renovables y respeto a los acuerdos de la Cumbre del Cambio Climático de París y una mayor profundización en el mercado interior de la energía.
  8. Con liderazgo mundial en libre comercio como fuente de crecimiento económico
  9. Con un aumento de la confianza de los ciudadanos en los políticos nacionales y europeos y mediante un mayor control democrático de las nuevas instituciones y el aumento de poderes del Parlamento Europeo.
  10. Con una nueva narrativa ilusionante que supere el relato de la paz y la prosperidad, mejore el clima estatista imperante y nos lleve a una mayor integración europea y a una identidad común.

Pese a la división Norte/ Sur por la crisis económica y Este/Oeste por el problema migratorio; de Roma debe salir un proyecto revitalizado e ilusionante que permita cerrar la Unión económica y avanzar hacia la Unión Política aunque sea a varias velocidades. España que, tras 30 años en los que ha logrado consolidar su democracia y modernizar el país, ha apostado estar en el núcleo duro de la nueva UE.  Para evitar que se repita la sangrienta historia del S. XX, el sueño europeo debe seguir más vigente que nunca.

Publicado en: El Confidencial.