¿Qué hacer frente a la crisis económica mundial? Universidad de Comillas

[...] En relación al tema de la gobernanza económica europea y también la global, quisiera proponerles unos cuantos interrogantes, a partir de mi respeto a la economía social de mercado, pero mi repudio a una economía de casino.

Carlos María Bru Purón  •  1 de Junio de 2010

Carlos María Bru Purón

Permítaseme que acuda a tres citas bastante estimulantes:

Irá en primer lugar la de D. José María Pemán, un católico conservador muy honesto, quien denunció la tendencia al  “todos queremos ser unos pocos”, es decir, al elitismo, exclusivismo, pseudocultivo de la excelencia, … lo cual no es lejano de la presuntuosa autocalificación de “egregios”, por parte de Ortega y Gasset. En definitiva, la propensión al clasismo. Denunciaba lo que un falso cristiano, el Nafhta de “La montaña mágica”, muestra al despreciar a Settembrini porque busca el entendimiento y el abrazo social.

En segundo lugar, la del psicólogo de formación marxista Erich Fromm, cuando nos recuerda que “hay que anteponer el ser al tener”, moderar contra nuestra inclinación posesoria, nuestro afán de acaparamiento.

Y vaya como tercera la del laico Octavio Paz, cuando denuncia el “producir para consumir, consumir para producir”, círculo maléfico de un consumismo que, en términos económicos puede ser de momento un factor positivo, pero que a la larga y en vueltas sobre sí mismo, nos destruye y está en vía de destruir algo tan importante para nosotros como esta Terra para la que Juan XXIII quiso  Pacem.

A partir de esas advertencias, quién les habla a Vds. y en relación al tema que más o menos conoce, el de la gobernanza económica europea y también la global, quisiera proponerles unos cuantos interrogantes, a partir de mi respeto a la economía social de mercado, pero mi repudio a una economía de casino.

Consecuentemente,

a) ¿No cabe hoy un Tesoro Público y un fondo de rescate europeos, o al menos en la zona Euro, posiblemente gestionado por el Banco Europeo de Inversiones, para llegar a una auténtica unión económica, al menos en lo referente a coordinación fiscal y laboral?

b) ¿No se ha hecho imprescindible establecer reservas obligatorias bancarias contra ciclos negativos?

c) ¿No procedería la intervención estatal en los Bancos rescatados con fondos públicos, mediante nacionalizaciones temporales o permanentes? Porque si con humor Juanjo Millás ha dicho que “dar la banca al sector privado es tanto como dar el Ministerio de Salud a la compañía Coca Cola”, lo cierto es que el sector financiero no tiene otra justificación que ser interfaz –léase canal- del ahorro a la inversión; fuera de eso, pasa a ser pura especulación.

d) Y si esa función es traicionada, ¿hay mejor garantía que un cierto control estatal, de lo cual es ejemplo lo que ha hecho Reino Unido con el Northern Bank o Alemania con otro importante banco?

e) ¿Y no es de pensar que junto a ese control desde arriba habría que intensificar un control desde abajo, -o mejor dicho- desde dentro de la propia empresa financiera?

Un informe de Naciones Unidas - lamentablemente desoído- bajo la dirección del economista Stiglitz, aludía a la necesidad de que shareholders y stakeholders participen en la gestión bancaria.

Si por los primeros entendemos los accionistas, y si quién les habla por su profesión notarial ha conocido la alta abstención y manipulación de la opinión de los mismos en las Juntas de las grandes Sociedades, poco hay que esperar; mientras todo cabe esperarlo de los últimos, fundamentalmente los asalariados en la propia empresa financiera.

Pero lo imprescindible es el mantenimiento y profundización de esa participación de los asalariados en la empresa, al fin y al cabo trasunto de la COGESTIÓN que precisamente los democristianos al final de la Segunda Guerra Mundial introdujeron. Es un principio de justicia y solidaridad y hoy, a la vista de cómo está el patio, el mejor antídoto frente a la aventura, porque a diferencia de unos irresponsables managers que se lo llevan todo en bonuses y stock options, los otros se juegan el pan de cada día y son los más interesados en una gestión prudente y a largo plazo de la Entidad, también la de índole financiera.

f)  ¿Estarán Vds. conmigo a favor de un control o supervisión europea de las agencias de rating, es decir las de  tasación y de calificación de activos, lamentablemente hasta ahora subordinadas a las entidades financieras con grave daño a la exactitud de sus cálculos, curiosamente hoy, y ante la impotencia de la Unión Europea al respecto, cómplices en operaciones especulativas contra los Estados Miembros?

g) ¿Y no lo están en exigir la erradicación total de los paraísos fiscales, y de momento el  control de las filiales de entidades financieras europeas en los mismos?

¿Vamos a consentir en nuestro país la dócil actitud que manifestó un Ministro de Economía cuando dijo que era inútil subir el IRPF a los ricos porque siempre evadían, mientras a los asalariados se les deduce necesariamente el impuesto de su modesto ingreso mensual? ¿Vamos a consentir que 41 paraísos fiscales, alguno dentro de la UE, roben a los Estados, y con ello a los ciudadanos, 200.000 millones de dólares/año, ocultos por quiénes tienen capacidad para este expolio, y hasta el punto de que estén almacenados en esos centros off-shore hasta 10 ó 12 billones de dólares?

h) Hay que replantear el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para acabar con la injusticia del voto favorable a 5 países favorables en detrimento de los en desarrollo y subdesarrollados.

i) ¿No hay que prohibir los hedge funds y los credit default swaps (CDS’s), verdaderas “armas de destrucción masiva” según testigo tan poco sospechoso como Warren Buffett?

j) ¿No es hora ¡ya! de la Tasa Tobin, que además de regularizar en gran parte el especulativo y depredador mercado financiero (cuatro veces el PIB/Mundo  y más de 100 veces el mercado de bienes y servicios), procuraría una segura e inmediata fuente de ayuda para los países en desarrollo?

k) ¿No procede el cumplimiento sin excusa, y cueste lo que cueste, de los Objetivos del Milenio?

l) ¿No creen Vds. que cabría terminar con el imperio de una moneda de reserva tan inestable como el dólar y no pasar a una cesta de las existentes, incluso a una moneda de reserva global, atisbo de la que Keynes previó bajo la denominación de “bankcor”?

m)  ¿Ni que sea llegado el momento, vista la free fall, la caída libre de que habla en su último libro Stiglitz, causado por el irresponsable  imperio del poder financiero, como para dar paso a una gobernanza mundial de la economía, no regida ni por 8 ni por 20 Estados como hasta ahora se pretende, sino por los 192 pertenecientes a la comunidad representada por la ONU, a ese “nosotros los pueblos” de que la Declaración de San Francisco habló?

n) Y, si respetamos la "Dignidad" del Hombre conforme a la Carta de Derechos Humanos de 1948 ¿no creen que eso nos obliga a impedir que la esperanza de vida en unas regiones sea la mitad que en otras, que se malviva con menos de un dólar al día, que el calentamiento global deshaga la biosfera y elimine para grandes zonas la ya casi inasequible agua potable? ¿No creen que el sometimiento más o menos explícito de la mujer debe arrumbarse ya?

En definitiva, no hay Dignidad humana si no fomentamos la Justicia y la Fraternidad entre los habitantes de este pequeño y ancho mundo.

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